Sanando las heridas que dejó el pecado en ti

Sanando las heridas que dejó en ti el pecado

Tal vez aún no te has dado cuenta, pero en ti hay muchas heridas que dejó el pecado, tuyo o de otros. Con este artículo queremos ayudarte a que descubras el plan perfecto que Dios tiene para sanar y liberar tu vida. ¡Porque Dios te quiere sano!

Esperamos que este material sea de gran ayuda para ti o para tus familiares y amigos, ya que todos necesitamos sanación.

Solo con la gracia de Dios

Cuando tienes una herida en tu cuerpo es muy fácil darte cuenta y atenderla. Pero no sucede así con las heridas interiores, ya que no siempre es sencillo ver que las tienes, pero están ahí presentes y se manifiestan en forma de tristeza, angustia, ansiedad, miedos, ira, reacciones que no puedes controlar…

Por eso necesitas la gracia de Dios para descubrir y sanar esas heridas. Solamente así podrás tener una vida plena y feliz. Recuerda que para esto ha venido Cristo, para cargar con nuestras heridas y nuestras dolencias. Con su salvación Él nos trae Vida, y Vida en abundancia… (Jn 10,10).

Él mismo dice que la salvación, la sanación y la liberación del hombre están en el corazón de su misión entre nosotros:

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor».

(Lc 4,16-19)

Llamados a vivir en comunión

Llamados a vivir en comunión

Lo primero que debes saber es que estás llamado a vivir en comunión perfecta con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos reafirma esta idea, que encontramos también en la Palabra de Dios. Dice así:

«Dios es Amor (1Jn 4,8.16); el Ser mismo de Dios es Amor. Al enviar en la plenitud de los tiempos a su Hijo único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más íntimo; Él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado a participar en Él…»

(CIC 221)

Por eso solamente puedes llegar a ser una persona íntegra cuando estás en esa comunión perfecta de amor con Dios.

Pero esta relación de unidad a la que Dios nos ha llamado, ha sido dañada por el pecado original. Cuando decides hacer tu propia voluntad y no la voluntad de Dios, te alejas de esta relación de amor. Y al romper con esta comunión por el pecado, experimentas una ruptura en todas las dimensiones de tu persona: la espiritual, la social, la psicológica, la física y la ecológica.

A continuación, hablaremos detalladamente de cada una de ellas. Estas rupturas son el origen de las heridas que dejó en ti el pecado.

Las cinco rupturas que provoca el pecado

Ruptura en la dimensión espiritual

Ruptura en la dimensión espiritual

Es la ruptura que se da en tu relación con Dios. Por ella se abre un abismo entre Dios y tú, y no puedes experimentar su amor, su gracia, sus bendiciones.

Ruptura en la dimensión social

Ruptura en la dimensión social

Es la que se da en tu relación con los demás. Experimentas la división, hay peleas, críticas, envidias y otros males que te incapacitan para convivir o te dificultan la convivencia con tu pareja, familia, amigos o comunidad.

Ruptura en la dimensión psicológica

Ruptura en la dimensión psicológica

Esta ruptura se da dentro de ti mismo, entre tu mente y tu corazón. Por ella sufres en tu interior experimentando trastornos emocionales, angustia, ansiedad, miedos, depresión, tristeza, etc.

Ruptura en la dimensión física

Ruptura en la dimensión física

También se da dentro de ti, entre tu cuerpo y tu alma. Provoca que sufras toda clase de enfermedades, dolores y padecimientos. Por eso se habla de «enfermedades psicosomáticas», que son el reflejo de tu situación interna ya que las provoca el resentimiento, el orgullo, la falta de perdón, la ira…

Ruptura en la dimensión ecológica

Ruptura en la dimensión ecológica

Se da entre el hombre y la naturaleza. También la naturaleza sufre las consecuencias de tu pecado, y esto se refleja en el calentamiento global, la contaminación, los desastres naturales, el cambio climático…

Necesitas sanar

Es necesario que sanen estas heridas y se restauren tus facultades para que tu inteligencia busque la Verdad y tu voluntad tienda hacia el bien verdadero, que es Jesucristo.

El papa Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret nos dice que «la sanación es una dimensión esencial de la misión apostólica y del cristianismo. Entendida en un nivel más profundo expresa el contenido completo de la redención».

Cristo vino a redimir al ser humano. Debes ser una persona sana para poder realizar la misión que el Señor te encomienda. Si no sanas no podrás servir adecuadamente, y además serás un impedimento para que la obra de Dios crezca, ya que una comunidad con personas enfermas será una comunidad enferma.

Toda la Historia de la Salvación es una intervención de Dios en el mundo para traer la sanación a todo el género humano y a toda la persona, no solo a su alma sino a todo su ser: cuerpo, alma y espíritu. Jesús viene a restaurarnos en todas las dimensiones en las que habíamos sido dañados; Él viene a sanarnos de las heridas que dejó el pecado en nosotros. Por eso la sanación es el centro de nuestra fe cristiana y de nuestra salvación, ya que Jesús vino a establecer su Reino sanando y liberando.

Amor que sana

Amor que sana

La sanación que Jesús nos trae es una expresión de su amor y su compasión. Puede ayudarte en tu reflexión meditar en los pasajes del Evangelio en los que Jesús se encuentra con los enfermos, ciegos, leprosos, paralíticos, pecadores, endemoniados… Y con su gracia, su amor y compasión los sana, los libera, los guía y alimenta como Buen Pastor. En este artículo que publicamos hace un tiempo puedes encontrar una guía de lectura del Evangelio en esta clave de sanación:

Jesús te sana de seis heridas interiores. Aprende a orar por sanación interior

Como la falta de amor es el origen de tus enfermedades, solamente el amor de Dios es la fuente de la sanación integral. Donde hay amor hay sanación, ya que el amor trasciende todos nuestros límites. El amor de Dios es el único que puede sanar en ti las heridas que dejó el pecado.

Por eso, abre tu corazón y abandónate en ese amor de Dios, confiando que es Él quien puede y quiere sanarte.

¡No dejes de visitar nuestro Blog!

Seguiremos hablando de este tema tan interesante…

*******

Si te gustó el artículo y recibiste bendición leyéndolo, compártelo en tus redes sociales para que llegue a muchos otros hermanos…


¿Te gustó este artículo?

¡Recibe un aviso cuando publiquemos otro!

[jetpack_subscription_form show_subscribers_total=»true» button_on_newline=»false» submit_button_text=»¡Avísenme!» custom_font_size=»16″ custom_border_radius=»0″ custom_border_weight=»1″ custom_padding=»15″ custom_spacing=»10″ submit_button_classes=»has-text-color has-col-ffffff-color has-background has-col-b-82-b-2-b-background-color» email_field_classes=»» show_only_email_and_button=»true»]


Reaviva, fortalece y acrecienta tu formación cristiana con la buena lectura que aquí te ofrecemos…

Libro "Sanación con la Oración del Tabernáculo"

Sanación por Cristo en el Espíritu Santo

siguiendo los pasos de la Oración del Tabernáculo

Un sencillo instructivo para orar pidiendo a Dios la sanación integral.

Puedes utilizarlo para tu oración personal o para orar con otras personas, y también para dirigir momentos de oración de sanación en grupos y comunidades.

Paso a paso irás acercándote a Dios Padre, que te quiere sano y libre, y experimentarás su sanación y su liberación.

¡Pide el tuyo ahora!

Envíanos aquí un mensaje para solicitarlo o pedir información:


0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.