El Proyecto de Vida: un itinerario de transformación

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Estamos comenzando un nuevo año y es el momento de hacer tu Proyecto de Vida.

¿Alguna vez has sentido la necesidad de hacer algo para cambiar pero no has sabido por dónde empezar? ¿Sientes que Dios espera más de ti? ¿Crees que tu vida necesita un nuevo rumbo? Entonces te invitamos a tomarte en serio esta propuesta…

 

Cambia el sitio de tu corazón

cambia-sitio-corazonEl objetivo de todo discípulo es ser como su Maestro. Como cristiano, discípulo de Jesús, estás llamado a imitar a Jesús, a reproducir su imagen. Esto es lo que se llama “cristificación”. ¡Sí! Tu meta y tu objetivo debería ser, sin duda, “alcanzar la estatura de Cristo” (Rm 8,30), es decir, ser otro Cristo.

Pero para alcanzar este objetivo tan alto necesitas una forma de trabajo organizada, disciplinada y constante. Y esta forma de trabajo es el Proyecto Personal de Vida.

Tener un Proyecto de Vida no implica que dejes de hacer las cosas que normalmente haces o que cambies de vida. Jesús no te pide que dejes tal o cual actividad, o tal o cual relación. Solo espera que centres el corazón en Él. ¡Sí! se trata únicamente de cambiar de sitio el corazón, de manera que veas las cosas desde otra perspectiva. Porque cuando te encuentras con Cristo todo se mueve hacia este centro y comienzas a tener una visión diferente. Es la experiencia de San Pablo: “Todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo…” (Flp 3,7-9). Él hace palidecer y desmerecer cualquier otra cosa.

Solo en la amistad personal con Jesús, en la comunión viva con Él, podrás caminar hacia la verdadera cristificación. Dice el refrán: “El que anda con lobos a aullar se enseña”. Y nosotros podríamos decir: el que está con el Santo se irá santificando… El que está con Jesús, el que habla con Jesús, el que escucha a Jesús… aprenderá a pensar, a hablar, a vivir como Él.

 

Itinerario de conversión

itinerario-conversionEntonces, solo podrás hacer un Proyecto de Vida desde esta experiencia de amistad personal con Jesucristo. Solo podrás vivirlo en un diálogo de amor y de conocimiento personal con Él. Porque solo la amistad liga a un camino de fidelidad y obediencia.

El Proyecto se vive desde el Amigo: poniendo más el acento en Él que en ti, en lo que Él desea que en lo que tú quieres. Porque solo la amistad te lleva a acoger los sentimientos de Cristo y su enseñanza.

No se trata, entonces, de inventar un Proyecto para tu vida. El Proyecto ya existe y es Cristo mismo, al que debes conocer, acoger e imitar para vivir en Él y como Él. Esta es finalmente la condición de un discípulo.

El Proyecto de Vida requiere entonces de un núcleo atrayente que mueva tu vida, que la impulse. Y este núcleo innegablemente es Cristo. Por eso San Pablo dirá: “Para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia” (Flp 1,21).

Es la amistad la que te lleva a acoger los sentimientos de Jesús, a imitarlo. Por eso el proyecto de vida implica sobre todo tener “fijos los ojos en Jesús, autor y consumador de nuestra fe” (Hb 12,2).

La amistad profunda con Jesús es una gracia que tienes que pedir de manera continua. Ella es la que asegura tu progresiva transformación, hasta que puedas llegar a decir como el apóstol: “Para mí la vida es Cristo” (Flp 1,21). ¡Este es el proyecto de todo verdadero cristiano!

Visto de este modo, el Proyecto de Vida es un itinerario de formación personal y de conversión. Y su finalidad es que te vayas configurando con Cristo a través de un trabajo continuo y constante.

 

Puntos clave del Proyecto de Vida

puntos-clave-proyecto-de-vidaDebes tener un objetivo, una meta a alcanzar. El ideal siempre será Cristo; Él es tu modelo a seguir. Entonces la meta será asemejarte a Cristo en un rasgo concreto de su vida.

El punto de partida será hacer una valoración profunda de tu vida a los ojos de Dios. Se trata de ver cómo estás y cómo deberías de estar según el deseo y la voluntad de Dios para tu vida.

Luego debes establecer una serie de medios prácticos a través de los cuales te propones alcanzar el objetivo que te planteaste.

Se recomienda que lo realices en un clima de oración, en un día de desierto o de retiro personal. Esto te permitirá que tengas un encuentro fuerte con Cristo a través de tu propia vida.

El éxito del Proyecto de Vida lo establece la perseverancia y la constancia en el trabajo diario. Implica una evaluación constante de ti mismo y un replantearte las cosas con vistas a seguir trabajando para alcanzar tu objetivo. Por eso es muy importante que diariamente te examines para ver cómo estás viviendo los medios que te propusiste.

 

¿Cómo realizarlo?

como-realizarloDebes partir de un análisis profundo de tu vida ante la mirada de Dios, e identificar sus deseos para ti.

Para esto es muy importante que lleves una vida de oración. Lee la Palabra de Dios, busca nutrirte de la enseñanza cristiana. Es a través de estos medios que descubrirás lo que Él desea para ti. Y en una conciencia clara de su voluntad podrás identificar cómo estás y cómo desea Dios que estés.

De aquí surgirá un objetivo a alcanzar. Normalmente será la imitación de Cristo en un cierto rasgo o actitud de vida que te sentirás llamado a reproducir.

Luego puedes plantear este mismo objetivo como un lema que motive tu trabajo personal. Debe ser una frase que te recuerde tu objetivo y el ideal a alcanzar.

 

A continuación, también en oración, podrás descubrir los medios que deberás implementar para lograr tu objetivo. Esto es, plantearte de manera concreta y práctica uno o dos propósitos (no más) que te ayuden a alcanzar el ideal.

Estos propósitos deben ser diarios y los presentarás como un ofrecimiento a Dios al inicio del día. A medio día puedes valorarlos para retomar o redoblar tus esfuerzos por alcanzarlos. Y por la noche, antes de dormir, harás tu examen de conciencia sobre ellos.

Plantéate una o dos preguntas para examinarte ante cada propósito. Necesitas descubrir por qué no los alcanzaste y volver a la lucha al día siguiente, contemplando quitar aquellas cosas que te limitaron o impidieron alcanzarlos.

Debes mantener los mismos propósitos hasta que se vuelvan una actitud permanente en ti. Entonces recién podrás abordar otros. Los grandes maestros de la vida espiritual decían que si cada año lográramos vencer un vicio, pronto seríamos santos.

 

Un ejemplo práctico

un-ejemplo-practicoSupongamos que al evaluar cómo estás y cómo quiere Dios que estés en tu vida espiritual, descubres que necesitas crecer como hombre o mujer de oración a semejanza de Jesús.

El ideal será: Jesús orante.

Tu objetivo: Crecer como hombre o mujer de oración.

Tu lema: “Todo es basura comparado con Cristo”.

Los medios:

  1. Hacer 20 minutos de oración personal diaria.
  2. Tener 20 minutos de lectura bíblica diaria.

Las preguntas para el examen pueden ser las siguientes:

  1. ¿Hice las 20 minutos de oración personal? Si no la hice, ¿por qué?
  2. ¿Hice la lectura bíblica? Si no la hice, ¿por qué?

 

Áreas del Proyecto de Vida

areas-proyecto-vidaEs importante que el Proyecto abarque todas las áreas de tu vida. Y esto para que crezcas de una manera integral y no solo en lo espiritual, aunque este aspecto siempre ha de ser lo primero a contemplar.

Por lo tanto el Proyecto de Vida debe abarcar:

  • Tu vida espiritual

    Esta es la principal área a trabajar y es sin duda la fundamental, ya que se trata de tu ser, tu identidad cristiana. Por ello debe ser siempre lo primero a estabilizar, a crecer. Contemplar tu vida de oración, tu encuentro con la Palabra, tu vida sacramental, tu proceso de conversión, etc.

  • Tu madurez humana

    Dios sin duda quiere que seas una persona madura, plena, bien integrada. El edificio de la santificación necesita una buena y sólida base humana. Por ello debes trabajar sobre tu estima personal, tu carácter como hombre o como mujer, tu temperamento, hacer crecer tu inteligencia, ejercitarte en una voluntad firme, en una afectividad bien integrada, sana, madura. Debes aprender a dar soluciones humanas a problemas humanos: aprender a resolver tus crisis, capacitarte para relacionarte de una manera sana y madura. Con toda seguridad muchas de las fallas para crecer en tu vida cristiana no se deben a que carezcas de motivaciones espirituales, sino a los problemas de inmadurez que enfrentas en tu vida.

  • Tu vida familiar

    Debes recordar que eres parte de una familia y necesitas vivir una vida familiar bien integrada. Por lo tanto es importante que trabajes sobre tus relaciones familiares, y que busques sanar heridas liberándote de esquemas negativos que te afectan.

  • Tu estudio y/o trabajo

    En este aspecto tendrás que considerar la manera en que vas a desarrollar tus actividades profesionales y educativas. Recuerda que el trabajo y el estudio forjan el carácter porque ofrecen la ocasión de practicar muchas virtudes, acrecientan la conciencia de la propia responsabilidad y exigen la constancia en el deber.

  • Tu vida comunitaria, apostolado y servicio

    Es importante tener en cuenta en tu Proyecto de Vida tus compromisos con tu grupo o comunidad. Además, debes establecer un orden y un horario, y planear y organizar tus actividades apostólicas, fijando prioridades para optimizar tu tiempo.

En cada una de estas áreas deberás plantearte uno o dos propósitos. Generalmente podrás comprobar como al trabajar en un área, las demás crecerán armónicamente, así como al caer en un área se empobrecerán las demás. Esto sucede porque somos seres integrales, y por eso es recomendable abarcar las áreas más importantes primero.

 

Vivir el momento presente

vivir-momento-presentePara que tu Proyecto sea efectivo y dé frutos en tu vida es importante que vivas tus propósitos desde el momento presente.

¿Qué significa esto? En primer lugar, que el énfasis no lo debes poner en lo que no puedes alcanzar, en lo que no hiciste, en si podrás o no podrás. Lo más importante de todo es lo que Dios quiere de ti hoy, lo que Él quiere hacer en tu vida.

Esto te traerá paz, y podrás vivir todo este proceso bajo la mirada de Dios y con la máxima intensidad. Te ayudará a estar centrado y concentrado en lo que Dios está haciendo en ti, en alcanzar lo que Dios quiere hacer en tu persona.

Se trata, por lo tanto, de vivir cada acción o circunstancia concreta de tu vida con profundidad y con el deseo intenso de estar bajo la mirada de Dios.

 

Dos actitudes fundamentales

dos-actitudes-fundamentalesEn este proceso de elaborar tu Proyecto de Vida (y de vivir según él) son necesarias dos actitudes fundamentales.

En primer lugar, invocar al Espíritu Santo. El Espíritu es el fuego divino que habita en el corazón del discípulo y es también el secreto de su vida espiritual.

Por eso como discípulo tu vida debe ser una invocación continua al Espíritu Santo. Pídele que baje sobre ti, sobre tu vida, sobre tu mente, sobre tu corazón y te cristifique. Pídele que te santifique y que actúe a través de ti.

Y déjate guiar y conducir por ÉL. Recuerda lo que te explicábamos aquí.

De esta manera tu vida será una vida según el Espíritu y no según la carne (Cf. Ga 5,19-23).

La segunda actitud debe ser confrontar tu vida de manera constante con el querer de Dios, mantenerte en una escucha obediente de su voluntad.

Escuchar es la condición esencial del discípulo que quiere unirse a la voluntad de su Maestro. La escucha proviene del deseo de estar en paz con la voluntad de Dios, de entregarse de veras a lo que Él quiere momento a momento.

El Proyecto de Vida es el camino para llegar a actuar siempre en tu vida según el querer de Dios. Por eso implica que te confrontes constantemente con la voluntad del Maestro, con su enseñanza, con sus criterios, que han de ser el fundamento de tu vida. Y esto requiere una actitud constante de oración y de estudio de la Palabra.

 

Una ayuda importante

una-ayuda-importanteEs muy bueno que tengas un guía espiritual o “acompañante” que te ayude en tu crecimiento espiritual. Podría decirse que se trata del mismo Espíritu Santo que te acompaña a través de un alma experimentada en el caminar de la vida cristiana.

Tanto es así que Dios mismo ha sometido a algunos de sus grandes hombres al acompañamiento de otro. Tal es el caso de San Pablo, a quien Ananías introdujo en el camino de la fe y guió sus primeros pasos (Cf. Hch 9,10-17).

El acompañamiento es uno de los medios privilegiados para desarrollar el don del discernimiento espiritual. En la vida espiritual es fundamental dejarse acompañar. Debes tener en claro que la función del acompañante no es solucionar tus conflictos, sino ser una ayuda para que tú descubras la acción del Espíritu Santo en ti.

Lo importante es, precisamente, saber que hay una persona a la que puedes dirigirte y que puede ayudarte. La tarea principal del acompañante será ayudarte a discernir progresiva y coherentemente cuáles serán los siguientes puntos en los que deberás ir trabajando.

 

Los avances

avancesEl Proyecto de Vida es todo un itinerario de conversión y de transformación en Cristo. Es el medio ideal para que vayas creciendo día a día, para ir creando nuevas actitudes en ti, para ir muriendo al hombre viejo, como dice San Pablo. Por eso el Proyecto de Vida se irá modificando según los avances que vayas haciendo.

Es recomendable que dediques un día al mes para evaluarte generalmente y replantear el trabajo. Esta evaluación será muy efectiva a la hora de valorar los logros y los fracasos. Y a partir de ella podrás redoblar los esfuerzos, siempre motivado por alcanzar al Maestro.

Es muy probable que con el transcurrir del tiempo tu Proyecto asuma rasgos personales cada vez más simplificados. Poco a poco irá alcanzando aquella sencillez que es específicamente evangélica y que sería de veras deseable. La experiencia demuestra que, en muchos casos, cada vez que se tiene en mano el Proyecto para modificarlo, se tiende a simplificarlo.

Sencillez significa ausencia de ceremoniales, de apariencias y de superestructuras. Es la capacidad de poder estar a solas con uno mismo en la multiplicidad de las ocupaciones o en el enredo de las muchas cosas por hacer. Esta capacidad de simplificar, esta sencillez, es ciertamente un gran progreso espiritual.

Bien, hasta aquí llegamos. Ahora… ¡manos a la obra! ¡Anímate! Recuerda que solo la pereza, la mediocridad, el amor propio y el orgullo te pueden impedir trabajar con tenacidad por alcanzar a Cristo. Por eso San Pablo afirmaba con fuerza: “Olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta, para alcanzar el premio a que Dios me llama desde lo alto en Cristo Jesús…” (Flp 3,13-14).

¡Que Dios te bendiga!

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