Pongamos de moda la santidad

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Hoy celebramos con toda la Iglesia la gran fiesta de todos los santos. Y ¿qué significa esto? ¿Qué supone para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI celebrar la santidad? ¿Qué supone para ti?

Sin duda no se trata solamente de recordar historias pasadas de personas que hicieron grandes cosas. Ciertamente es bueno recordar, porque la Iglesia nos los ha dado para que los imitemos. Pero la experiencia de los santos nos puede resultar una cosa lejana si no nos damos cuenta de que la santidad es algo para ti y para mí.

 

Estás llamado a la santidad

estas-llamado-santidadComo hijo de la Iglesia, como bautizado, debes comprender que estás llamado a ser santo. ¿Por qué? En primer lugar porque el que te llamó, Jesucristo, es Santo (cf. 1Pe 1,15). Y este llamado implica para todos los cristianos ser siempre y enteramente santos. Cuando el mismo Jesús invitó a seguir su camino hacia la plenitud enseñaba: “Sean perfectos como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,48).

El que te llamó, Jesucristo, es Santo... Clic para tuitear

El Concilio Vaticano II habla muy claramente de este hermoso llamado a la santidad que los cristianos hemos recibido. Al ser tan importante le dedica todo el capítulo V de la Constitución Dogmática Lumen Gentium. Allí se habla de la santidad como del estilo de vida que eligió Jesús para sí mismo y al que llama a todos sus discípulos:

“El divino Maestro y Modelo de toda perfección, el Señor Jesús, predicó a todos y a cada uno de sus discípulos, cualquiera que fuese su condición, la santidad de vida, de la que Él es iniciador y consumador…” (LG nº 40).

Por eso este es un llamado también para ti. Si quieres ser discípulo de Jesús, si quieres seguirlo, imitarlo, vivir como Él vivió… ¡tienes que ser santo! La santidad tiene que ser tu modo de vida. Y la santidad es vivir en el amor, un amor tal como nos lo muestra el Evangelio, tal como lo vivió Jesús. Un amor que es entrega, generosidad, renuncia, sacrificio donación… Un amor que es tan grande que… ¡da la vida!

Si quieres ser discípulo de Jesús… ¡tienes que ser santo! Clic para tuitear

 

No hay excusas para desoír este llamado

no-desoir-llamadoNadie que realmente quiera ser cristiano puede considerarse exento de este llamado a la santidad. Aquí no vale ninguna excusa, como la dificultad de ese camino, o las atracciones del mundo, o lo complejo de la vida moderna… Porque la santidad, aunque parezca un camino duro, o difícil, tiene una única meta: tu felicidad. Por eso no puede haber excusas válidas para desoír el llamado a caminar hacia la plenitud, hacia la felicidad plena.

Claro que existe la libertad de decir “no”; siempre existe esa posibilidad. Pero al decir “no” te estarás cerrando al designio que Dios te tiene preparado, es decir, estarás renunciando a tu felicidad. Es posible decir “no”, pero esa es una actitud que tendrá gravísimas consecuencias para ti y para la misión que estás llamado a realizar en el mundo.

En el fondo, decir “no” es optar por la muerte. Es, sin duda, rechazar la Vida que trae el Señor Jesús, es no conformarse a la vida cristiana que de Él proviene, es cerrarse al camino de profunda transformación y quedarse sumergido en las propias inconsistencias, en el anti-amor, en la anti-vida… ¡Es una locura!

 

El llamado a la santidad es para todos

llamado-santidad-para-todosHay un pasaje fundamental de la Constitución Dogmática Lumen Gentium en el que conviene reflexionar:

“Es, pues, completamente claro que todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida más humano incluso en la sociedad terrena…” (nº 40)

Si bien la santidad en la Iglesia es la misma para todos, ella no se manifiesta de una única forma. Por ello la insistencia en que cada uno ha de santificarse en el género de vida al cual ha sido llamado, siguiendo en él al Señor Jesús, modelo de toda santidad.

En primer lugar reflexionemos en el hecho de que la santidad es la misma para todos. ¿Qué significa esto? Que es el Espíritu el que nos santifica. Toda santidad viene de Él, no puedes ser santo sin su acción.

Por tanto tú, en tu estado de vida y en tu ocupación, desde tus circunstancias concretas, debes avanzar por el camino de la fe viva, que suscita la esperanza y se traduce en obras de amor (Cf. LG nº 41). Pero debes saber que en todo este trabajo de santificación te guiará y te ayudará el Espíritu Santo.

Toda santidad viene del Espíritu Santo... Clic para tuitear

 

¡Pongamos de moda la santidad!

Dicen los expertos que para que algo se ponga de moda, primero surge como una tendencia. Las tendencias nacen en pequeños grupos llamados “Influyentes”, que son personas que por alguna razón comienzan a llevar algo, a pensar de una manera distinta, a decorar con ciertos colores o a actuar en cierta forma y contagian a los demás.

El desafío de hoy para ti, que quieres seguir a Jesús, es que seas parte de este grupo de “Influyentes”. Que empieces a pensar de manera distinta a como piensa el mundo, que empieces a vivir a contra corriente.moda-santidad

¿Acaso Jesús no marcó la diferencia? ¡Él sí que fue un “Influyente”! Él inició esta aventura de vivir en santidad hace más de 2000 años y hoy tú y yo estamos llamados a seguir este estilo de vida que Él inició.

Su proyecto está explicado en las Bienaventuranzas.

Tienes la ayuda de los Sacramentos, especialmente el alimento de la Eucaristía, que es la clave para vivir con coherencia tu fe en medio de las dificultades de la vida.

Te dio el ejemplo viviendo Él mismo santamente.

Tienes la ayuda y el modelo de tantos hombres y mujeres que, empezando por nuestra Madre, la Virgen María, vivieron la santidad a lo largo de toda la historia de la Iglesia.

Y cuentas, además, con la fuerza y el poder del Espíritu Santo. Si le permites ser el protagonista de tu vida, Él mismo te santificará…

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