La Virgen María es la mejor evangelizadora

Hoy te invitamos a contemplar a la Virgen María, la mejor Evangelizadora, la “Estrella de la Evangelización”. Así la llamó por primera vez San Pablo VI al concluir la Exhortación Apostólica acerca de la Evangelización del mundo contemporáneo, “Evangelii Nuntiandi (nº 82). ¿Y sabes por qué le puso ese título? Entre otras cosas, porque Ella ha sido, es y será la mejor Evangelizadora de todos los tiempos.

¿Dónde podemos encontrar a la Virgen María evangelizando?

Con toda seguridad que María en todo momento de su vida fue Evangelizadora, siempre llevó la Buena Nueva de su Hijo. No podemos dudar que siempre habló de su Hijo Jesús, el Hijo de Dios. Pero las Sagradas Escrituras nos la presentan en algunos momentos haciéndolo de una forma especial.

Y después, a lo largo de toda la historia de la Iglesia,  también la encontramos cumpliendo su misión evangelizadora como cuando acompañaba a su Hijo Jesús. Lo hizo y lo sigue haciendo en sus distintas apariciones, y muy particularmente cuando vino a nuestras tierras y se quedó entre nosotros bajo la advocación de la “Siempre Virgen Santa María de Guadalupe, Madre del Verdadero Dios por quien se vive”.

Por eso hoy queremos dedicarle esta entrada a Ella, la primera Evangelizadora, la Estrella de la Evangelización. Esperamos que disfrutes tú al leerla y meditarla tanto como nosotras al escribirla.

La Virgen María, Evangelizadora en las Escrituras

En la Palabra de Dios podemos encontrar muy grandes evangelizadores: San Pedro, San Pablo, Felipe… y todos los demás apóstoles. Pero sin lugar a dudas podemos decir que la mejor Evangelizadora ha sido y es María. Ella es la que ha batido récord.

En la Palabra de Dios la vemos evangelizando:

Cuando visita a su prima Isabel

Los primeros evangelizados por María son Isabel y Juan

Los primeros evangelizados por María son Isabel y Juan.

Dice el Evangelio que en cuanto escucha el anuncio del ángel y recibe la visita del Espíritu Santo, quedando embarazada del Hijo de Dios, María se va prontamente a servir a Isabel, su prima, una anciana que estaba también esperando un hijo.

María solamente le dice “¡Shalom!”, es decir: “¡La paz contigo!”, el saludo habitual de los judíos. Y dice la Palabra de Dios que Isabel queda llena del Espíritu Santo y su bebé brinca de gozo. Y exulta diciendo: “¿Cómo es que la Madre de mi Señor viene a verme?”.

¿Quién le dijo eso a Isabel? ¿Quién le dijo que aquella jovencita estaba embarazada, y que el que iba en su vientre era el Señor? ¡El Espíritu Santo que María, con su solo saludo, le comunicó!

Porque la presencia de María es portadora del Espíritu Santo, portadora del mismo Dios.

En las bodas de Caná

En las bodas de Caná empuja las circunstancias para que Jesús se manifieste

¿Qué hizo allí María? ¿Cómo evangelizó en las bodas de Caná? Empujó a Jesús a hacer el primer milagro, y de esa manera logró que empezara su ministerio.

Los novios y los que estaban en la fiesta no se dieron cuenta, pero los que estaban cerca de Jesús sí. Y dice la Palabra de Dios que «conocieron su gloria». Todo esto fue por la intervención de María.

Entonces María en Caná se presenta como Evangelizadora porque Ella es la que empuja las circunstancias, de tal manera que Jesús se manifiesta ya como el Mesías.

En Pentecostés 

María está presente en Pentecostés con el equipo de evangelizadores

Aquí vemos a María muy presente con el equipo de evangelizadores.

Ella estaba allí. Podría haber dicho: “Yo ya no tengo que esperar a que llegue el Espíritu Santo, si yo soy la llena del Espíritu Santo”… Y haberse ido para su casa.

Pero no, Ella se quedó allí, con los apóstoles, con los primeros evangelizadores. Animando su oración, alentando su perseverancia, acompañando su fe. Ella se quedó allí y esperó con ellos.

Porque es imposible separar la evangelización de la persona de María. Desde el nacimiento de la Iglesia, siempre se puede comprobar que donde está María hay evangelizadores, y donde hay evangelizadores, tiene que estar María.

La Virgen María, Evangelizadora de la Iglesia peregrina en América

No podemos negar ni podemos olvidar que el Evangelio llegó a América por Santa María de Guadalupe. Ella fue la que trajo la luz del Evangelio a nuestras tierras. Ella es nuestra Evangelizadora. Porque María siempre llega en los momentos difíciles. Ella siempre está en los momentos de dificultad.

Dice la Constitución Dogmática sobre la Iglesia “Lumen Gentium”, del Concilio Vaticano II, que María sigue ejerciendo desde el cielo su función maternal con los hermanos de su Hijo que están acá en la tierra, y sobre todo lo hace en los momentos de mayor necesidad (nº 62).

Te invitamos ahora a ir contemplando a María principalmente en su papel evangelizador aquí en América.

¿Cuál era la situación de los indígenas cuando llegó María?

Ella llegó al cerro del Tepeyac en el año 1531. La conquista de la Gran Tenochtitlan había sido en el año 1521. Esto quiere decir que habían transcurrido apenas diez años desde el triunfo de los conquistadores cuando llegó la Virgen.

En esos diez años los misioneros no habían podido lograr evangelizar a los indígenas. Las circunstancias eran tremendamente duras y adversas.

Los indígenas estaban muy lastimados por la situación que estaban viviendo

El maltrato recibido por parte de los conquistadores

Los indígenas se encontraban muy lastimados, muy heridos por la opresión que estaban viviendo.

Ellos veían en los misioneros personas muy edificantes, y les creían por lo que ellos eran, pero no por lo que veían que hacían los que venían con ellos (los militares, los guerreros, los encomenderos), que los explotaban y maltrataban.

Decían los indígenas a los misioneros:

  • ¿Y este señor va a ir al cielo?
  • Si, va a ir al cielo.
  • Entonces yo no quiero ir al cielo.

Porque los españoles les enseñaban la Palabra de Dios y los misioneros sí la vivían, pero no había congruencia en los demás, que no la vivían en su mayoría.

La matanza del templo mayor

Por otro lado los indígenas pasaban por una etapa muy dura de incertidumbre, de confusión. Estaban como perdidos, como en las tinieblas.

Lo que había sucedido es que en sus tradiciones y leyendas religiosas se les había dicho que iban a venir a visitarlos los dioses. Entonces cuando llegaron los españoles ellos creyeron que eran sus dioses que venían a visitarlos, y así los recibieron. Les dieron una magnífica bienvenida en la Gran Tenochtitlan.

Pero en el año 1520, en una ocasión en que Hernán Cortés tuvo que salir de la Gran Tenochtitlan, Pedro de Alvarado quedó al mando. Y en una forma imprudente atacó a los indígenas que estaban en una celebración religiosa muy importante en el templo mayor. Los conquistadores destruyeron su templo y provocaron una gran masacre.

El fin de los sacrificios humanos

Entre sus creencias más arraigadas estaba la de que necesitaban hacer sacrificios humanos para que el sol continuara saliendo. El dios Huitzilopochtli necesitaba ser alimentado todos los días con sangre humana. Por eso ellos hacían la guerra, para tener prisioneros con que alimentar a su dios. Al atardecer le ofrecían un sacrificio para que volviera a salir al día siguiente.

Pero resulta que un día ya no hubo sacrificios humanos… ¡Y el sol siguió saliendo! Entonces ellos estaban confundidos… “¿En qué hemos creído, en quién hemos creído?” “Tantas víctimas, tanto dolor… ¿para qué? ¡Si el sol sigue saliendo!”.

Desilusionados de su propio dios

Por lo tanto la situación de los indígenas no nada más era dura por la opresión del conquistador.

No solamente era difícil porque muchos de ellos estaban en una situación de esclavitud.

No era dura solo porque de pronto todo lo que habían vivido y creído y amado ya no existía, ya no valía.

Era muy difícil, también, porque ellos esperaban y confiaban en su dios, y pensaban que su dios los había traicionado.

El milagro de la Evangelización de Santa María de Guadalupe 

La Virgen María es la mejor evangelizadora porque logró lo que los misioneros no podían conseguir

Todo lo anterior es solo para que entiendas lo difícil que era para aquellos primeros misioneros comunicar la fe del Evangelio. Más que difícil, era prácticamente imposible.

Dicen los relatos que se reunían en las tardes a rezar el Rosario, y le decían a la Virgen:

“Tú que estuviste en Pentecostés… ¡Ven con nosotros!”

¿Y qué fue lo que pasó? ¿Cómo fue que se produjo el cambio y aceptaron la fe? Dios, que conoce los corazones, que sabe llegar a lo más profundo de las gentes, supo llegar al corazón del indígena a través de Santa María de Guadalupe.

¿Cuál es el mensaje evangelizador de la Virgen de Guadalupe?

Lo que no pudieron hacer los misioneros en diez años de esfuerzos intensos, Ella lo hizo en apenas siete. ¡Ocho millones de indígenas convertidos al Evangelio! Y según las crónicas de la época, los misioneros se cansaban de estar bautizando indígenas.

La Virgen María se aparece a un indígena, a un “macehual”

Se apaerce a un macehual y se hace una de ellos

Y se pinta en su tilma. La tilma o ayate era el vestido que siempre tenía que llevar el indígena macehual, o sea el pobre, y que lo caracterizaba como pobre. Entre ellos cada uno debía vestirse según su clase social. Por lo tanto la tilma de Juan Diego era lo que le caracterizaba como pobre.

Algunos estudiosos dicen que no era macehual precisamente, sino más bien un noble. Y aducen varias razones: por su manera de hablar, por la zona donde vivía, porque era artesano, porque era comerciante… En definitiva, que tenía otra clase social pero que usaba tilma de macehual. Sea lo que fuere, o era macehual o usaba tilma de macehual para hacerse uno con sus hermanos macehuales. El caso es que la tilma era de macehual.

Y se hizo una de ellos…

Se trata de un ayate burdo, tosco, una manta hecha de agave. Y Ella se quedó allí. Dios la pintó allí. Con esta señal María les dio a entender que Ella es una de los suyos, una de los pobres. Que los ama así, pobres. María se hizo una de ellos.

Esta es la primera característica de la Virgen de Guadalupe como Evangelizadora.

María es obediente

Así como obedientemente fue a visitar a Isabel, aquí la descubrimos también obedeciendo al Padre, obedeciendo al Hijo, obedeciendo los designios eternos de Dios y viniendo a visitarnos.

Y así como va a visitar a Isabel estando embarazada, viene a visitarnos, en la imagen de Guadalupe, también embarazada, a punto de dar a luz.

María es portadora de paz

Así como llevó la paz a Isabel trajo la paz a estas tierras

A Isabel María le lleva la paz (la saluda diciéndole: “¡Shalom!”). También trajo la paz aquí,entre los indígenas. Unió en su propia persona lo que no era posible unir: al indígena con el español. El color de su piel y sus rasgos son mestizos.

Cuando apenas comenzaba a existir en esta tierra la raza mestiza, y era algo muy mal visto, Ella la asume en su propia persona. María toma en sí misma el dolor de miles de niños, los primeros de una nueva raza, rechazados entonces tanto por los conquistadores como por los indios. Entre estos últimos la violación de la mujer era sancionada gravemente, de modo que tanto ella como su hijo eran expulsados de su territorio.

Por eso Santa María de Guadalupe toma rostro mestizo, para hacerle sentir a los más pobres entre los pobres su amor, su compasión, su ternura maternal.

María es alegre y esforzada

Cuando leemos el Evangelio encontramos a una jovencita arriesgada, decidida, esforzada, que va a la montaña de Judea a visitar a Isabel. Y aquí la encontramos también en una montaña: en el Tepeyac, visitándonos a nosotros.

En casa de Isabel la vemos alegre, gozosa, cantando el Magníficat. Y en la tilma, así como está pintada, se ve que está con la rodilla flexionada, como en una actitud de caminar, incluso de danzar. Es también una actitud alegre y gozosa.

Así también debe ser nuestro mensaje al evangelizar: alegre, gozoso, esforzado. Así debe ser nuestra actitud.

El mensaje oculto en el vestido de la Virgen

El vestido de Santa María de Guadalupe es todo un códice, es todo un libro al estilo indígena. Ellos escribían sus libros con dibujos, y a través de los dibujos podían entender las ideas. El vestido de María está lleno de dibujos que para los españoles tal vez no significaban nada, pero para los indígenas eran todo un documento, todo un códice.

La “Madre Tierra”

En su vestido están representados los cerros: el Popocatéptl, el Iztaccihuatl… Las florecitas que lo adornan significan “cerros”. Por lo tanto María se presenta como la “Tierra”. Y los indígenas tenían una diosa a la que adoraban como la “Madre Tierra”, que les inspiraba un amor profundo y tierno. Amaban a la Madre Tierra porque de ella venían, porque ella los alimentaba, porque ella los cubría al morir.

Por eso Dios, con su gran pedagogía, pintó los cerros en el vestido de María como para decirles: “Esta es tu Madre Tierra, esta es tu verdadera Madre, esa que te mantiene, esa que te cuida, esa que te alimenta…” Y todo el amor que el indígena antes volcaba a su diosa, la Madre Tierra, ahora lo volcó hacia esta Mujer.

La flor de cuatro pétalos
La “Madre del verdadero Dios por quien se vive”

También en el centro de la imagen, sobre el vientre de María, hay una figura especial. Es una florecita de cuatro pétalos que para nosotros no tiene ningún significado, pero que para los indígenas representaba lo más excelso y excelente, a dios mismo: su dios sol. Ellos amaban a su dios sol, Huitzilopochtli, el dios de la guerra. Y ven que esta Mujer está embarazada, y sobre su vientre está la señal de su dios.

Además esa Mujer está rodeada de sol, está llena de sol. Es la Mujer llena de luz, la Mujer que les va a dar al sol. Así que ellos se vuelcan hacia esa Mujer. E inmediatamente pueden aceptarla como la “Madre del verdadero Dios por quien se vive”. Y reconocen que este Dios que Ella les trae es el verdadero Dios, el que les da luz, energía, fuerza, vida…

La Virgen María es la mejor evangelizadora porque gracias a ella llegó la fe a nuestro continente

Un mensaje cristocéntrico 

De esta manera, cuando María queda pintada en el ayate de Juan Diego, predica a su Hijo como el Dios Sol, como el Rey del Universo, hoy diríamos nosotros, como el “Señor”.

Así como se lo fue a presentar a Isabel, como “el Señor”, también viene y se lo presenta a los indígenas. Así es siempre el mensaje de María: centrado 100% en Jesucristo, el Señor. Presentándose no Ella, sino presentando a su Hijo, el Rey del Universo, el Rey de reyes, el Señor de señores.

Así, siempre cristocéntrica, debe ser también nuestra evangelización.

Un mensaje también para los españoles

Pero no solamente a los indígenas evangelizó María, también los españoles tuvieron su parte. Dicen las crónicas que el Obispo fray Juan de Zumárraga lloró mucho cuando contempló la imagen y se arrodilló a pedirle perdón por no haber creído. Y luego en apenas trece días hizo la primera ermita.

Guadalupe: río de luz

Y María de Guadalupe realizó el milagro. Ella fue quien logró la evangelización de todos aquellos millones de indígenas que no querían saber del Evangelio traído por esos hombres blancos. Santa María de Guadalupe consiguió la unidad entre españoles e indígenas, consiguió que se aceptara el mestizaje.

Ella, como instrumento de Dios, es la que da vida a este continente. Dios, en sus planes eternos, la usó como instrumento muy efectivo de evangelización entre nosotros.

Guadalupe quiere decir “río de luz”. Y ¡vaya que trajo la Luz a nuestro pueblo! Trajo a Jesucristo que es la Luz del mundo. Y además trajo la luz en ese momento de tiniebla tan intensa que vivían los indígenas.

Ella es, ciertamente, un Río de Luz.

La Virgen María, Evangelizadora en el mundo entero

Pero María no nada más aquí ha sido evangelizadora. También la encontramos cumpliendo esa misión en Zaragoza, en Fátima, en Lourdes, en Medjugorje… Siempre la vemos llevando el mensaje de Jesús. Invitando a todos a la conversión, a la penitencia, a la reconciliación con Dios.

Por lo tanto si quieres ser un verdadero evangelizador, ese debe ser también tu mensaje. Recuérdalo: María tiene buenos récords como Evangelizadora…

Si quieres ser un evangelizador de los buenos… ¡tienes que juntarte con los buenos! Y ya sabes que la Virgen María es la mejor Evangelizadora.

Y si quieres ser un evangelizador efectivo, primero que nada debes a imitarla. Pero sobre todo… ¡Debes invitarla! ¡Pídele que Ella evangelice contigo y verás los resultados!

En nuestros días ¿qué hace María por la evangelización?

Pidámosle a María que esté con nosotros en este momento tan difícil para la evangelización

¿Recuerdas la oración que ante tantas dificultades hacían los primeros misioneros cuando rezaban el Rosario? “Tú que estuviste en Pentecostés… ¡Ven con nosotros!”

Ese es el ruego que también hoy debemos hacerle: “María, Tú que estuviste en Pentecostés, Tú que estuviste con los misioneros… ¡Ven ahora con nosotros!”.

Las circunstancias que vivimos hoy no son menos difíciles, tal vez, que las que vivieron los misioneros en aquella época. Nuestra realidad no es menos compleja que el paganismo de Roma. El momento actual necesita, tanto o más que aquellos tiempos,  de una evangelización milagrosa. Necesita una evangelización como la que hizo Dios a través de la Virgen María en nuestro Continente.

Por eso, ¡invitémosla! Pidámosle que Ella esté con nosotros en este tiempo tan difícil para la evangelización.

¿Por qué la Virgen María es la mejor Evangelizadora?
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