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Las 4 claves para que el Ministerio de Música funcione bien

Indudablemente, uno de los medios más importantes para el encuentro de las personas con Dios es la música.

Por eso es fundamental, si te dedicas a este servicio, que te formes para hacerlo con excelencia. De ti y de tu música puede depender que el corazón de tus hermanos se vuelva a Dios o se quede frio e indiferente.

Hoy sumamos esta categoría a las de nuestro Blog, y de vez en cuando estaremos publicando algunos temas para tu formación como músico al servicio de Dios y de tus hermanos. Esperamos que te sean de mucha utilidad y te animen a seguir creciendo, estudiando y perfeccionándote.

No olvides que Dios merece la excelencia en todo lo que hagas para Él, y que muchos conocerán al Señor gracias a tu música.

 

¿Qué es un Ministerio de Música?

que-es-ministerio-musicaCuando se habla de Ministerio de Música a veces no se tiene mucha idea de qué es, o por qué se usa ese nombre…

Posiblemente estés pensando en el grupo que canta en la Misa los mismos cantos de siempre… O en los que cantan en las reuniones del grupo de oración de la Renovación Carismática… O tal vez algunos piensen que ya eso de llamarse Ministerio de Música es algo anticuado y entonces mejor le ponemos otro nombre, algo que suene “más juvenil”, más moderno…

Por eso es bueno comenzar planteándonos la pregunta con la que titulamos este párrafo: “¿Qué es un Ministerio de Música?”

Empezaremos entonces con una definición que luego iremos desglosando en cuatro claves para entender lo que es este Ministerio:

El Ministerio de Música es un servicio en el cual un grupo de hermanos consagrados a Dios guían al pueblo en la alabanza y la adoración con la mejor música.

 

Primera Clave: Es un servicio

ministerio-musica-servicioEmpecemos por lo primero: ¡el Ministerio de Música es un servicio!

La palabra ministerio proviene del latín ministrare que quiere decir servir. Por lo tanto la mentalidad de cualquier hermano que pertenezca o quiera pertenecer a un Ministerio de Música debe ser la mentalidad de servidor.

¡Qué importante es esto y cuántas cosas cambiarían si todos los hermanos que se dedican a la música en la Iglesia tuvieran esta mentalidad de servidor! ¿No crees?

Aquí es muy importante que te examines, hermano músico. ¿Eres servidor o quieres ser servido? ¿Tienes mentalidad de servidor o de estrella de cine? ¿Quieres servir a Dios y a tus hermanos o deseas aparecer como el principal, el más importante?

Recuerda que como este es un ministerio a través del cual Dios obra mucho, también es muy atacado por el enemigo. Y es muy grande la tentación del orgullo, de la soberbia, del querer sobresalir y dominar…

Teniendo en cuenta todo esto, queda claro que el Ministerio de Música deberá estar sujeto al Párroco, a los coordinadores de la Comunidad a la que pertenezca, y sobre todo a la guía del Espíritu Santo.

 

Segunda Clave: Consagrados a Dios

consagrados-a-diosEn segundo lugar, si quieres formar parte del Ministerio de Música es imprescindible que hayas tenido un encuentro con Jesucristo. ¿Por qué? Porque todos los que han tenido esta experiencia han quedado marcados por un profundo deseo de servirle a Él y a su pueblo. Por eso han respondido a su llamado consagrando su voz, sus instrumentos y todas sus capacidades para alabar a Dios, guiados por el Espíritu Santo.

Pero ¿qué significa consagrar? Consagrar es hacer sagrado, separar algo para Dios. Y eso que está separado ya no se puede usar para otra cosa. Por lo tanto un músico consagrado es un músico apartado para servir a Dios.

Quizá te espante esta idea de “consagrarte” a Dios, ya que puedes llegar a pensar que este estilo de vida es solo para los sacerdotes o los religiosos. Pero para cualquier músico que se decida a servir a Dios en este Ministerio este es un requisito indispensable ya que:

  • No se puede servir a dos amos (Mt 6,24). Si sirves en la música tienes que entender que debes renunciar a seguir tus propios gustos, y que ahora el Señor te pide que te decidas a servirlo con un nuevo corazón y un canto nuevo.
  • Nadie puede decir “Jesús es Señor” si no es guiado por el Espíritu Santo… (1Co 12,3). La alabanza y la adoración, base de este Ministerio, solo se dan cuando los miembros están ungidos con el poder del Espíritu. Así cuando cantes, cuando ejecutes un instrumento, cuando levantes las manos, cuando dejes fluir libremente el canto inspirado… atraerás la presencia de Dios. Entonces la comunidad podrá sentir claramente que el Señor está entre ellos y que puede suceder algo nuevo y edificante en cada asamblea.

Si no se da esto, si tú no le has consagrado tu música y toda tu vida al Señor, entonces podrás cantar y tocar con mucho profesionalismo, pero sin unción.

¿No has experimentado alguna vez esa rara sensación? Estás ante un Coro excelente, que interpreta una melodía sin desafinar, donde todos los instrumentos suenan a la perfección… pero que te deja frio el corazón, que no te dice absolutamente nada.

Y sin embargo, puede ser que un solo hermano, apenas con una guitarra, cantando medianamente bien, puede llevar a la presencia de Dios a toda la asamblea. Y el Señor se derrama, y la gente se encuentra con Él, y tú sientes que has llegado fácilmente a la presencia de Dios gracias a ese canto… Porque fue interpretado con unción.

El secreto está en ser un músico consagrado a Dios.

 

Tercera Clave: Guían al pueblo en la alabanza y la adoración

guiar-pueblo-alabanza-adoracionEste es el objetivo por el cual fue creado este Ministerio. Es una labor eminentemente espiritual ya que solo se puede realizar bajo la guía del Espíritu Santo.

Para poder llevarlo a cabo es necesario que cada uno de los miembros del Ministerio de Música tenga claro que el único que merece ser alabado y adorado es Dios (Cf. Dt 6,4-6; Mt 22,37). Esto se logra teniendo una constante relación con Él a través de la oración continua, la lectura de la Palabra y la vida sacramental.

Para realizar este objetivo el Espíritu derrama dones que deben utilizarse para el provecho de la comunidad, como dice San Pablo en lCo 12,7. Estos dones se pueden clasificar en:

  • Naturales: con ellos nacen algunas personas, y pueden utilizarse para el servicio en la música. Por ejemplo: voz afinada, habilidad para tocar instrumentos, capacidad para cantar a voces, etc.
  • Sobrenaturales: la persona que ha reconocido a Jesús como su Señor y Salvador y se deja guiar por el Espíritu Santo es una nueva creatura, y comienza a vivir una vida sobrenatural. En esta nueva vida, el Espíritu derrama algunos dones especiales llamados carismas, que ayudan a que el Reino de Dios se extienda. Para los músicos estos carismas son, por ejemplo, el canto en lenguas, el canto inspirado, el canto profético, la composición de cantos, la dirección de asambleas, etc. Sobre ellos conviene recordar lo que dice Lumen Gentium nº 12: “…el juicio de su autenticidad y de su ejercicio razonable pertenece a quienes tienen la autoridad en la Iglesia, a los cuales compete ante todo no sofocar el Espíritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno…”

EI guiar al pueblo en la alabanza y la adoración no es solamente interpretar los cantos, sino además participar activamente en todos los momentos de la asamblea y de la liturgia, orar con el pueblo y poner en práctica los dones naturales y sobrenaturales.

Además hay que tener en cuenta que el Ministerio de Música es parte del pueblo de Dios, del Cuerpo de Cristo, y por lo tanto debe entrar juntamente con este hasta la presencia de Dios. No es un grupo animador en donde los miembros buscan su lucimiento personal. Debe de ser un canal por el cual el Espíritu Santo pueda manifestar su voluntad al pueblo de Dios.

 

Cuarta Clave: Con la mejor música

mejor-musicaEl Señor se merece la excelencia en todo, también en la música. Lo dice el Salmo 33,3: “…Tocad la mejor música en la aclamación…”

Pero ¿cuál es la mejor música?

  • La mejor música es la que nace de un corazón humilde (Cf. Sal 51,16-19). Si tienes un corazón humilde eres capaz de reconocer la grandeza de Dios. Sabes que fuera de Él no hay otro y lo expresas en cantos de alabanza y adoración.

Los que son guiados por el Espíritu y viven los criterios del Evangelio pueden ofrecer a Dios la mejor música con su canto, tocando algún instrumento y respaldados con su testimonio de vida, ya que… “de lo que habla su boca está lleno su corazón…” (Lc 6,45). Por lo tanto es necesario que tengas un estilo de vida congruente con el Ministerio que ejerces.

La vida en alabanza y adoración debe renovar tu espíritu y tu mente, no puedes conformarte con lo que ya lograste (Cf. Rm 12,2), sino dejarte guiar por el Espíritu para ofrecer a Dios un culto de adoración donde se manifiesten continuamente los dones espirituales.

  • La mejor música es la que se hace cuando se ejercitan y se ponen en práctica los dones naturales. Como vimos anteriormente, existen dones naturales dados por Dios, así como los dones materiales (instrumentos musicales, equipo de audio, etc.) que Dios da para el ejercicio del Ministerio. Es necesario que estos dones se desarrollen por medios del ensayo, el estudio y la práctica.

No todo caerá del cielo, la parte que te corresponde como miembros del Ministerio está en la superación continua, apoyándote en el estudio de la música. Algo importante es el definir los días de ensayo y surtirse de material nuevo ya sea de cantos, arreglos, partituras, que ayudarán al crecimiento técnico.

Cuando se da la armonía de las voces y de los instrumentos y la apertura al Espíritu, se crea un ambiente tal que se percibe claramente la presencia de Dios. Esto se logra con músicos y cantores que están dispuestos a poner en práctica los dones que se les han encomendado.

 

musico-para-dios-responsabilidad¡Ser un músico de Dios es toda una responsabilidad!

Nunca olvides que como miembro de un Ministerio de Música estás llamado a proclamar la grandeza de Dios en el canto, la alabanza y la adoración día y noche, así como a ser canal de bendición para el pueblo.

El Ministerio que se reúne y convive no es un club social, es más bien es una comunidad de servicio que responde a una misión encomendada por el Señor. Debes cumplir con responsabilidad esta misión que Dios ha puesto en tus manos. Recuerda que tus hermanos esperan de ti el mensaje de Gracia, y has sido elegido para este fin.

Pongamos de moda la santidad

Hoy celebramos con toda la Iglesia la gran fiesta de todos los santos. Y ¿qué significa esto? ¿Qué supone para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI celebrar la santidad? ¿Qué supone para ti?

Sin duda no se trata solamente de recordar historias pasadas de personas que hicieron grandes cosas. Ciertamente es bueno recordar, porque la Iglesia nos los ha dado para que los imitemos. Pero la experiencia de los santos nos puede resultar una cosa lejana si no nos damos cuenta de que la santidad es algo para ti y para mí.

 

Estás llamado a la santidad

estas-llamado-santidadComo hijo de la Iglesia, como bautizado, debes comprender que estás llamado a ser santo. ¿Por qué? En primer lugar porque el que te llamó, Jesucristo, es Santo (cf. 1Pe 1,15). Y este llamado implica para todos los cristianos ser siempre y enteramente santos. Cuando el mismo Jesús invitó a seguir su camino hacia la plenitud enseñaba: “Sean perfectos como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,48).

El que te llamó, Jesucristo, es Santo... Clic para tuitear

El Concilio Vaticano II habla muy claramente de este hermoso llamado a la santidad que los cristianos hemos recibido. Al ser tan importante le dedica todo el capítulo V de la Constitución Dogmática Lumen Gentium. Allí se habla de la santidad como del estilo de vida que eligió Jesús para sí mismo y al que llama a todos sus discípulos:

“El divino Maestro y Modelo de toda perfección, el Señor Jesús, predicó a todos y a cada uno de sus discípulos, cualquiera que fuese su condición, la santidad de vida, de la que Él es iniciador y consumador…” (LG nº 40).

Por eso este es un llamado también para ti. Si quieres ser discípulo de Jesús, si quieres seguirlo, imitarlo, vivir como Él vivió… ¡tienes que ser santo! La santidad tiene que ser tu modo de vida. Y la santidad es vivir en el amor, un amor tal como nos lo muestra el Evangelio, tal como lo vivió Jesús. Un amor que es entrega, generosidad, renuncia, sacrificio donación… Un amor que es tan grande que… ¡da la vida!

Si quieres ser discípulo de Jesús… ¡tienes que ser santo! Clic para tuitear

 

No hay excusas para desoír este llamado

no-desoir-llamadoNadie que realmente quiera ser cristiano puede considerarse exento de este llamado a la santidad. Aquí no vale ninguna excusa, como la dificultad de ese camino, o las atracciones del mundo, o lo complejo de la vida moderna… Porque la santidad, aunque parezca un camino duro, o difícil, tiene una única meta: tu felicidad. Por eso no puede haber excusas válidas para desoír el llamado a caminar hacia la plenitud, hacia la felicidad plena.

Claro que existe la libertad de decir “no”; siempre existe esa posibilidad. Pero al decir “no” te estarás cerrando al designio que Dios te tiene preparado, es decir, estarás renunciando a tu felicidad. Es posible decir “no”, pero esa es una actitud que tendrá gravísimas consecuencias para ti y para la misión que estás llamado a realizar en el mundo.

En el fondo, decir “no” es optar por la muerte. Es, sin duda, rechazar la Vida que trae el Señor Jesús, es no conformarse a la vida cristiana que de Él proviene, es cerrarse al camino de profunda transformación y quedarse sumergido en las propias inconsistencias, en el anti-amor, en la anti-vida… ¡Es una locura!

 

El llamado a la santidad es para todos

llamado-santidad-para-todosHay un pasaje fundamental de la Constitución Dogmática Lumen Gentium en el que conviene reflexionar:

“Es, pues, completamente claro que todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida más humano incluso en la sociedad terrena…” (nº 40)

Si bien la santidad en la Iglesia es la misma para todos, ella no se manifiesta de una única forma. Por ello la insistencia en que cada uno ha de santificarse en el género de vida al cual ha sido llamado, siguiendo en él al Señor Jesús, modelo de toda santidad.

En primer lugar reflexionemos en el hecho de que la santidad es la misma para todos. ¿Qué significa esto? Que es el Espíritu el que nos santifica. Toda santidad viene de Él, no puedes ser santo sin su acción.

Por tanto tú, en tu estado de vida y en tu ocupación, desde tus circunstancias concretas, debes avanzar por el camino de la fe viva, que suscita la esperanza y se traduce en obras de amor (Cf. LG nº 41). Pero debes saber que en todo este trabajo de santificación te guiará y te ayudará el Espíritu Santo.

Toda santidad viene del Espíritu Santo... Clic para tuitear

 

¡Pongamos de moda la santidad!

Dicen los expertos que para que algo se ponga de moda, primero surge como una tendencia. Las tendencias nacen en pequeños grupos llamados “Influyentes”, que son personas que por alguna razón comienzan a llevar algo, a pensar de una manera distinta, a decorar con ciertos colores o a actuar en cierta forma y contagian a los demás.

El desafío de hoy para ti, que quieres seguir a Jesús, es que seas parte de este grupo de “Influyentes”. Que empieces a pensar de manera distinta a como piensa el mundo, que empieces a vivir a contra corriente.moda-santidad

¿Acaso Jesús no marcó la diferencia? ¡Él sí que fue un “Influyente”! Él inició esta aventura de vivir en santidad hace más de 2000 años y hoy tú y yo estamos llamados a seguir este estilo de vida que Él inició.

Su proyecto está explicado en las Bienaventuranzas.

Tienes la ayuda de los Sacramentos, especialmente el alimento de la Eucaristía, que es la clave para vivir con coherencia tu fe en medio de las dificultades de la vida.

Te dio el ejemplo viviendo Él mismo santamente.

Tienes la ayuda y el modelo de tantos hombres y mujeres que, empezando por nuestra Madre, la Virgen María, vivieron la santidad a lo largo de toda la historia de la Iglesia.

Y cuentas, además, con la fuerza y el poder del Espíritu Santo. Si le permites ser el protagonista de tu vida, Él mismo te santificará…

¿Qué más quieres?

¡Es hora de que te pongas en marcha!

¡Únete a esta campaña!

¡PONGAMOS DE MODA LA SANTIDAD!

¡Pongamos de moda la santidad! Clic para tuitear

Mujer… ¿Quién eres tú para Dios?

La identidad de la mujer

Si quieres ser feliz, si quieres alcanzar la madurez y la plenitud como mujer, es necesario que descubras tu identidad.

Y nadie como Dios puede mostrarte tu identidad, lo que realmente eres, puesto que Él te creó.

¿Quién eres para Dios? Eres su obra maestra, hechura de sus manos… Él sabe cómo eres ahora, y en su pensamiento y en su Corazón está lo que debes ser.

Por eso dice el Salmo:

“Porque Tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre… Prodigio soy, prodigio son todas tus obras…” (Sal 139,13-14).

Por eso descubrir tu identidad desde la mirada amorosa de Dios es una experiencia que te cambiará la vida:

Te sanará, te reafirmará, te liberará de falsos conceptos.

  • Dejarás atrás errores y mentiras que hasta ahora te tenían atada.
  • Te aceptarás a ti misma.
  • Y podrás llegar a la experiencia de sentirte dichosa de haber sido hecha mujer.

¡Ven recorrer este camino!

 

El valor y la dignidad de la mujer

Antes de continuar leyendo, te invitamos a que escuches esta historia:

 

Ahora escucha como dirigida a ti la pregunta del maestro del relato:

¿Qué haces tú por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Eres una joya valiosos y única, y andas por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta te valore…

¡El mundo jamás podrá valorar lo que eres! Solo Dios conoce tu verdadero valor.

Por eso, mujer, ahora vamos a descubrir cómo te ve y te valora Dios.

 

La mujer en la visión de Dios

En el Plan perfecto de Dios la mujer ocupa un lugar irreemplazable y muy bien definido:

  • Es imagen de Dios

    mujer-imagen-diosLa Palabra de Dios nos dice en Gn 1,27 que tanto el varón como la mujer han sido creados a imagen de Dios. El valor y la dignidad de la mujer radican en esta realidad de ser imagen de Dios.

    La mujer (lo mismo que el varón) es “persona”, como Dios es Persona y es personal. Esto significa que el ser humano es el único ser en la creación con la capacidad de vivir en amistad con Dios, de entrar en diálogo íntimo y profundo con Él.

    Por eso tú, mujer, no eres un objeto ni puedes ser tratada como tal. Tienes la misma dignidad que el varón, ya que fuiste creada de la misma sustancia que él (cf. Gn 2,22).

    De Dios provienen tus cualidades y virtudes. En ti Dios ha manifestado su rostro materno, y como mujer estás llamada a mostrar la cara femenina del Dios que te ha creado.

    La ternura, la compasión, la delicadeza, la capacidad creadora y todos los rasgos propios del carácter femenino, reflejan esos mismos rasgos del Corazón de nuestro Dios.

    En ti, mujer, Dios ha manifestado su rostro materno... Clic para tuitear
  • Es corona de la creación

    mujer-corona-creacion

    El libro del Génesis nos relata en sus primeros capítulos como Dios fue creando el cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos.

    Finalmente, como cumbre de toda esa hermosa obra de sus manos, crea al hombre. Sin embargo leemos en el capítulo 2 que solamente con el varón la creación no estaba completa. Por eso Dios decide crear a la mujer, para que el hombre no estuviera solo.

    Entonces podríamos decir que la mujer fue creada por Dios como corona de toda la creación. ¡Cuánto honor y dignidad! ¡Cuánto amor!

    La creación estaría incompleta sin la mujer, estaría incompleta sin ti… Al mundo sin ti le faltaría la belleza, la delicadeza, la gracia… Le faltaría todo lo que el alma femenina está llamada a aportar.

    ¡Mujer, tú eres importante y necesaria para el mundo!

    La creación estaría incompleta sin la mujer, estaría incompleta sin ti… Clic para tuitear
  • Ha sido creada para vivir en comunión

    mujer-creada-para-comunionComo ya hemos dicho, los seres humanos somos los únicos seres en la creación con la capacidad de vivir en amistad con Dios, de entrar en diálogo íntimo y profundo con Él.

    Y también está grabado en lo más íntimo de nuestro ser el anhelo y la capacidad de comunión con otros seres humanos.

    Precisamente en Gn 2,18-25 vemos que esta es la vocación más profunda de la mujer:

    “Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» (…) De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.» Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne…”

    La mujer fue creada para la comunión, para el diálogo, para el compartir. No había un ser con quien el varón pudiera compartir de igual a igual. Por eso Dios creó a la mujer. Fuimos hechas para vivir en comunión, no para ser seres solitarias.

    Mujer: tú no puedes vivir sin amar y sin ser amada, tú no puedes vivir si no te das… Clic para tuitear
  • Es ayuda adecuada

    mujer-ayuda-adecuadaEn el texto citado anteriormente lo hemos leído: la mujer ha sido hecha para ser “ayuda adecuada”. Y no solo del hombre, sino de la creación entera, del mismo Dios.

    Este rasgo de la mujer es poco valorado. En el mundo se considera que el que es ayuda es “de segunda”, no vale, no sirve.

    Sin embargo en el Plan de Dios ser ayuda es imprescindible y altamente digno. En el Reino de los Cielos la persona que más ayuda es la más valiosa.

    Tenemos el ejemplo y el modelo de la Virgen María, que fue una valiosa ayuda para el mismo Dios. Sin Ella no se habría dado el plan de salvación.

    Como podemos ver, siempre y en todas partes hacen falta las cualidades, la presencia y la ayuda femenina.

    En el Reino de los Cielos la persona que más ayuda es la más valiosa... Clic para tuitear
  • Ha sido creada para dar vida

    mujer-dar-vidaTú, mujer, has sido llamada a dar vida. Todo en ti está diseñado para engendrar y albergar la vida. De manera especial Dios ha hecho de tu vientre un santuario de vida.

    Esta capacidad creadora se extiende a todo lo que te rodea. La habilidad para criar y educar a los hijos, para llevar adelante un hogar… La fuerza de tantas mujeres solas que sacan adelante a sus familias… La valentía de las que hacen florecer la vida en medio de tantos signos de muerte…

    Con ello manifestan la presencia del Dios de la vida.

    Tú, mujer, has sido llamada a dar vida. Todo en ti está diseñado para engendrar y albergar la vida... Clic para tuitear
  • Es necesaria para extender el Reino de Dios

    mujer-necesaria-extender-reinoEn los Evangelios vemos que Jesús tuvo muchas seguidoras mujeres. Por supuesto, el máximo modelo lo tenemos en María, Nuestra Madre.

    Pero Lucas nos habla también de mujeres seguidoras de Cristo con una gran actividad apostólica, necesarias en la obra, con funciones claras y precisas (cf. Lc 8,1-3).

    Nombra por ejemplo a María Magdalena; a Juana, la mujer de Cusa; a Susana; a Marta y María, hermanas de Lázaro; a María, madre de Santiago…

    Otras muchas lo siguieron a lo largo de la historia de la Iglesia, santas de todos los tiempos, que con su vida y sus obras colaboraron con la extensión del Reino.

    Hoy en día en muchos lugares el Reino también se extiende por el trabajo desinteresado de muchas mujeres que aman a Jesús, que lo siguen y que ponen sus fuerzas, su amor y sus bienes a su servicio.

    Hoy en día en muchos lugares el Reino se extiende por el trabajo desinteresado de las mujeres... Clic para tuitear

Esta es la visión de Dios, este es su Plan perfecto para ti, mujer.

¡Si vives esto, serás feliz!

Pero desde el principio el diablo se ha opuesto a este Plan maravilloso, el mundo ha deformado este Plan de amor, y por eso estamos como estamos…

De todo esto continuaremos hablando la semana que viene. Por eso no te pierdas la próxima publicación de nuestro Blog Haciendo Discípulos…

¡Te esperamos!

¿Sabías que por el Bautismo estás llamado a evangelizar?

Octubre, Mes de las Misiones

Octubre, además de ser el Mes del Rosario, es también el Mes de las Misiones. Y es un buen momento para recordar que todos en la Iglesia estamos llamados a ser misioneros, evangelizadores, anunciadores de la Buena Noticia de Jesucristo.

En nuestros días se nos está llamando muy fuertemente a la evangelización, a la misión, a salir de nosotros mismos para ir a los demás y llevarles a Dios.

octubre-mes-misionesLa Iglesia, que desde siempre ha sido misionera, nos está invitando –cada vez con más fuerzas- a redescubrir esta vocación que late en lo profundo de nuestro ser de bautizados.

Es lo que el Papa Francisco llama “ir a las periferias”, pero que en realidad podríamos decir que “se puso de moda” con el Concilio Vaticano II, que en el Decreto Ad Gentes afirmaba que la misión de la Iglesia pertenece a todos los bautizados.

Por eso hoy queremos abrir este tema en nuestro Blog y empezar a ofrecerte materiales que te sirvan para tu formación como discípulo misionero y evangelizador. Esa es la vocación última de todos los cristianos, el llamado más hondo que debe mover todas las fibras de tu ser.

Esperamos que te sea de mucha utilidad.

 

¿Qué es evangelizar?

Se ha hablado mucho de lo que significa evangelizar. Ya Pablo VI en la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi (que ciertamente te recomendamos leer) explicó lo que significa esta acción de la Iglesia:

“Evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo” (Nº 26)

y también:

“Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, esto es, renovar a la misma humanidad” (Nº 18).

que-es-evangelizarPartiendo de estos conceptos podríamos formular entonces una definición que nos ayude a comprender con mayor claridad lo que significa evangelizar:

Evangelizar es comunicar el Evangelio de Dios por medio de la palabra y de la vida, con el poder del Espíritu Santo, para que los hombres se conviertan y reciban a Jesús como Salvador y Señor.

Explicaremos esta definición.

 

Evangelizar es comunicar…

evangelizar-es-comunicarSe ha identificado al evangelizador con el heraldo de los tiempos antiguos, el que llegaba a los pueblos a anunciar gozosamente el mensaje de su señor.

Evangelizar es comunicar, y para comunicar se necesita un lenguaje adecuado para que el mensaje proclamado pueda llegar al oyente. Por eso Jesús primero les enseñó a sus discípulos cómo comunicar el Evangelio del Padre, y luego los envió a predicar.

Como evangelizador antes que nada debes saber con quién te vas a comunicar, debes encarnarte en la realidad de la persona con quien dialogas. Es importante que aprendas a acercarte al hermano y después de conocer sus problemas, puedas entregarle una respuesta desde el Evangelio de Jesús.

El evangelizador no presiona, invita. Como lo hizo el mismo Jesús: “Mira que estoy a la puerta y llamo, si tú me escuchas me quedaré en tu casa y cenaré contigo” (Ap 3,20). Jesús no violenta la puerta del corazón, solamente llama y respeta la libertad humana. Eso es lo que debes hacer como evangelizador.

Cuando Jesús envió a sus discípulos a la misión les anticipó que en muchos lugares no los recibirían. Y les dijo: “Sacudan el polvo de sus sandalias y vayan a otro lugar” (Cf. Mt 10,14). Esto significa que el rechazo no debe desanimarte, sino que debemos continuar llevando la Buena Nueva a los que sí desean ser salvados.

A imitación de Jesús, debes buscar el medio más apropiado para transmitir el mensaje de salvación. Y tienes que procurar conocer a tu oyente, para poder brindarle el Evangelio de la manera en que lo necesite.

Al principio será solo el kerygma -es decir, lo básico para aceptar a Jesús-. Ya más adelante podrá recibir una catequesis en la que se amplíe y detalle este mismo mensaje.

 

…el Evangelio de Dios…

el-evangelio-de-diosEvangelio en griego, significa “buena noticia”. Jesús es el Evangelio, la Buena Noticia del Padre. Él es el gran Evangelizador (Evangelii Nuntiandi Nº 7) que viene a comunicarnos que Dios es un Padre misericordioso, que tiene un plan de amor para nosotros. Que si vivimos según su Evangelio, podemos gozar de una vida nueva, de una vida que llega a la eternidad.

El mensaje de Jesús, el Evangelio, es único y no puede ser reemplazado. Lleva consigo una sabiduría que no es de este mundo. Es capaz de suscitar por sí mismo la fe, fe que tiene su fundamento en la potencia de Dios.

Este mensaje es la verdad, es vida. Merece que el apóstol le dedique todo su tiempo, todas sus energías y si es necesario, le consagre toda su vida. (Evangelii Nuntiandi Nº 5)

Este mensaje no es algo que tú hayas inventado o que puedas inventar. Es un depósito sagrado, que solo puedes llevar y transmitir si vives en santidad.

Además debes llevarlo con devoción, con fe, de una manera digna de Dios. Porque esta “Buena Noticia” no es tuya, es propiedad de Dios. Él la coloca en tus manos para que tú hagas llegar esta gracia de su amor a los demás.

 

…por medio de la palabra y de la vida…

Un vendedor debe estar convencido de la calidad de su producto cuando lo va a ofrecer. Si desconfía se va a traicionar; su desconfianza se va a traducir en actitudes y palabras que no van a convencer al cliente.

El evangelizador es el que se ha sentido salvado por Jesús. Ha podido comprobar que su Evangelio es un tesoro, una maravilla, una perla preciosa, la cual vale más que todo lo que él pueda dar. Él mismo ha dado su propia vida para comprar esta perla de gran valor y quiere que toda persona que se le acerque pueda gozar del mismo beneficio. Por eso evangeliza: porque está convencido de que no hay nada mejor que Jesucristo.

Jesús primero ayudó a sus discípulos a conocer el Evangelio del Padre, los ayudó a vivir ese Evangelio y luego los envió a compartirlo a los demás. Les ordenó: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Mc 16,15).

por-la-palabra-y-la-vidaSi no has experimentado en tu propia vida la salvación de Jesús, si no te has encontrado personalmente con Él, no puedes ser un evangelizador. No podrías gritar con gozo, con seguridad y convicción algo que tú mismo no has experimentado.

El Papa Francisco lo expresa así en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium:

No se puede perseverar en una evangelización fervorosa si uno no sigue convencido, por experiencia propia, de que no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón.

Sabemos bien que la vida con Él se vuelve mucho más plena y que con Él es más fácil encontrarle un sentido a todo. Por eso evangelizamos. El verdadero misionero, que nunca deja de ser discípulo, sabe que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera. Si uno no lo descubre a Él presente en el corazón mismo de la entrega misionera, pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”. (Nº 266)

Evangelizar no es solo hablar de Jesús, sino testimoniar con tu propia vida que el Evangelio de Jesús ha venido a darte vida.

Si das antitestimonio, si hay incongruencia entre tu fe y tu vida, si predicas algo y no lo vives, lo único que lograrás es que la gente se cierre al Evangelio. Las personas van a desconfiar de tu mensaje, se sentirán engañadas.

Decía un gran predicador: “El que no respalda su mensaje con la vida, es burla de los demonios, tristeza de los ángeles y tropiezo para el que lo escucha”.

La vivencia cristiana, el testimonio de la propia vida, te confiere mayor autoridad espiritual, permitiendo que la gente se adhiera al mensaje y acepte el Evangelio. Un gran sacerdote exclamaba: “El diablo no teme a lo que predicas, sino a lo que vives”. Gran victoria hay para quien verdaderamente vive la Palabra de Dios.

“El testimonio es ya de por sí una proclamación silenciosa, pero también muy clara y eficaz, de la Buena Nueva…” (Evangelii Nuntiandi Nº 21).

 

…con el poder del Espíritu Santo…

poder-espiritu-santoNo puedes confiar en tus propias técnicas, en tu capacidad de convencer con las palabras. Jesús ya lo decía: “No llevéis alforja, ni bastón, ni morral, ni dinero…” (Lc 10,4). Aquí se refiere sin duda a que el evangelizador no debe confiar en sus propias fuerzas, sino en la gracia de Dios.

Porque el objetivo de la evangelización, lo que debes buscar, es que ante la Palabra de Dios presentada adecuadamente, las persona se conviertan, le den su “sí” al Señor.

Y para esto no basta la pericia humana. Es indispensable el poder de lo alto, el poder del Espíritu Santo. Por ello, como evangelizador debes orar y humillarte delante de Dios. Intercede pidiendo su gracia, consciente de que sin ella, vano será tu trabajo (Cf. Sal 127,1-2). Sin el poder del Espíritu Santo, irás al fracaso en la evangelización.

La evangelización debe llevar a la conversión, a un nuevo nacimiento espiritual, y esto solo el Espíritu Santo lo puede proporcionar. Tú no puedes convertir a otra persona. Puedes convencerla con tus palabras, pero la conversión es exclusiva de Dios. Por eso un evangelizador que no está lleno del Espíritu Santo no puede ser un evangelizador efectivo.

Pero no basta que tengas el Espíritu Santo por el Bautismo. Debes llenarte día a día de su poder para que ese poder pueda quebrantar los corazones y llevar a la conversión por medio de la Palabra de Dios.

Eres lleno de su gracia cuando oras, cuando comulgas, cuando te esfuerzas por llevar una vida de acuerdo a sus mandatos, cuando lees su Palabra, cuando te alejas del pecado, cuando te mantienes, en fin, en una constante conversión.

 

…para que los hombres se conviertan…

para-que-se-conviertanComo ya dijimos, el objetivo de la evangelización es la conversión. Y la conversión no es un mero cambio de actitudes, sino más bien una transformación del corazón, de toda la existencia centrada en Cristo. Cuando evangelizas no debes buscar ganarte la simpatía de la gente, sino abrir el corazón de los demás al amor de Dios que los salva.

La conversión es volver a pensar con novedad, es poner en discusión el propio modo de vivir, es dejar entrar a Dios en los criterios de la propia vida, es comenzar a ver la propia vida con los ojos de Dios.

Y para poder llevar a otros a esta experiencia de conversión, primero tienes que vivir tú este camino, primero tienes que estar tú convertido para poder llevar a otros a la conversión.

 

…y reciban a Jesús como Salvador y Señor

reciban-a-jesusUno de los primeros credos entre los cristianos es el que dice: “Jesús es el Señor”. La esencia de la evangelización es proclamar esta verdad.

El evangelizador es el que muestra, con la Biblia en la mano, cómo las vidas de los que se encontraron con Jesús fueron transformadas (la Samaritana, Zaqueo, María Magdalena, Saulo…)

El evangelizador es el que, a imitación de Juan Bautista, le prepara el camino a Jesús para que sea aceptado como Señor y Salvador. Él se las arregla para llevar a otros a Jesús para que Él los salve.

A muchos de los primeros cristianos declarar a Jesús como su Señor les costó la vida. Morían en el martirio diciendo: “¡Jesús es el Señor!”

Estaban dispuestos a todo con tal de obedecer sus mandamientos…

Y tú… ¿También estás dispuesto?

 

Evangelizar es un mandato para todos

A todos los que Jesús llamó, los envió a evangelizar. Primero a los Doce y después a los Setenta y dos discípulos.

Y a todos nos involucró en este llamado cuando dijo: “Vayan y hagan discípulas a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles a cumplir todo cuanto yo os he mandado a ustedes…” (Mt 28,19).

No es, pues, un consejo… ¡Es una orden para todos!

Sin embargo la realidad de nuestra Iglesia no es esta. Muchos no han tenido ese encuentro vivo y personal con Jesús, y por eso no se sienten urgidos por proclamar este tesoro que es el Evangelio. Otros permanecen tibios, indiferentes, porque su experiencia es pobre o solo intelectual. Ya no están invadidos por el fuego del Espíritu Santo, y por eso no arden en el fuego evangelizador. Estos jamás podrán considerarse servidores “fieles y prudentes” delante de Dios.

Jesús en la Última Cena dijo a sus discípulos: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Jn 15,14) y “El que me ama cumplirá mis palabras” (Jn 14,23).

El verdadero discípulo misionero dirá como San Pablo: “Predicar el evangelio no es para mí un motivo de gloria, sino un deber que me incumbe, ¡ay de mí si no evangelizare!” (1Co 9,16). El que ha conocido a Jesús y ha experimentado su amor no se puede quedar insensible ante la necesidad de sus hermanos de salir del pecado.

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Evangelizar es establecer el Reino de Jesucristo en los corazones.

¡Hay que salir de la comodidad!

El amor de Cristo nos apremia… ¡Ay de mí si no evangelizo!

Y tú… ¿Qué estás haciendo para que otros conozcan a Cristo?

 

Tres cosas que no sabías sobre la Vocación y que deberías conocer

Se habla mucho de vocación. Generalmente se usa esta palabra para referirnos a varias cosas: la inclinación de una persona hacia una determinada actividad, un deseo más o menos consciente de realizarse en algún aspecto de la vida, la dedicación a un trabajo que realizamos… Pero… ¿esto es verdaderamente “vocación”? ¿Qué significa esta palabra?

En este post te invitamos a descubrir algunos aspectos de esta realidad.