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¡Viva Cristo Rey!

La Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, con la que concluye el Año Litúrgico, es una de las fiestas más importantes para nosotros, los católicos. En ella celebramos a Cristo como Rey y Señor universal. Nos recuerda que su Reino es el Reino de la verdad y de la vida, de la santidad y de la gracia, de la justicia, del amor y de la paz.

La Palabra de Dios dice:

Por eso Dios lo exaltó y le concedió el Nombre que está sobre todo nombre. Para que, al nombre de Jesús, toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre…” (Flp 2,9-11).

Es lo que este próximo domingo celebraremos.

 

papa-pio-xiUn poco de historia

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de marzo de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que es Cristo quien gobierna la Iglesia y el mundo. Ante los avances del ateísmo y la secularización de la sociedad quería afirmar la soberana autoridad de Cristo sobre los hombres y las instituciones.

Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, de justicia y de servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.

 

Sentido escatológico de la Fiesta de Cristo Rey

Para que comprendas lo que queremos explicarte, primero debes saber que la palabra escatología viene del griego. Etimológicamente está formada por dos términos:

  • Éskhatos: último
  • Logos: estudio

Esto significa que la Escatología es la rama de la Teología que trata sobre las doctrinas de las cosas finales.

Teniendo esto en claro, ya podemos afirmar que esta fiesta tiene un sentido escatológico, es decir, que apunta al final de los tiempos. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de la venida de Jesús al mundo hace más de dos mil años. Pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía.

fiesta-cristo-reyEn la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, en nuestras escuelas, en nuestras empresas, en nuestros ambientes…

 

¿Cómo es el Reino de Jesucristo?

Jesús nos habla de las características de su Reino a través de varias parábolas en el capítulo 13 del Evangelio según San Mateo. Nos dice que:

  • “…es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas…” (vv. 31-32);
  • “…es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda…” (v. 33);
  • “…es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta, y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo…” (v. 44);
  • “…es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra…” (vv. 45-46).

Aquí Jesús nos hace ver claramente que vale la pena buscar y encontrar su Reino, que vivir en el Reino de Dios vale más que todos los tesoros de la tierra, y también que su crecimiento será discreto, sin que nadie sepa cómo ni cuándo, pero eficaz.

reino-jesucristoLa Iglesia (tú y yo somos la Iglesia) tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres. Por eso la predicación y la extensión del Reino debe ser el centro de nuestro afán, lo más importante de nuestra vida. Se trata de lograr que Jesucristo reine en tu vida, en el corazón de los hombres, en el seno de los hogares, en las sociedades, en los pueblos. Con esto conseguiremos alcanzar un mundo nuevo en el que reine el amor, la paz y la justicia y la salvación eterna de todos los hombres.

 

¿Cómo reinará Jesucristo en tu vida?

Para lograr que Jesús reine en tu vida, en primer lugar debes conocer a Cristo. La lectura y reflexión de la Palabra de Dios -especialmente el Evangelio-, la oración personal y recibir asiduamente los Sacramentos son los medios por los que podrás conocerlo. De ellos recibirás gracias que irán abriendo cada vez más tu corazón a su amor. Porque se trata de que conozcas a Cristo de una manera experiencial y no sólo teológica.

Acércate a la Eucaristía, que es Dios mismo, para recibir de su abundancia. Ora con profundidad escuchando a Cristo que te habla.

Al conocer a Cristo empezarás a amarlo de manera espontánea, porque Él es toda bondad. Y cuando uno está enamorado se le nota.

El siguiente paso es imitar a Jesucristo. El amor te llevará casi sin darte cuenta a pensar como Cristo, a querer como Cristo y a sentir como Cristo. Empezarás a vivir una vida de verdadera caridad y autenticidad cristiana.

Cuando imites a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podrás experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para ti.

Cuando imites a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podrás experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para ti. Clic para tuitear

Por último, vendrá el compromiso apostólico. Porque inevitablemente llevarás tu amor a la acción de extender el Reino de Cristo a todas las almas mediante obras concretas de apostolado. No te podrás detener. Tu amor comenzará a desbordarse.

como-reinara-jesucristo-en-tu-vidaDedicar tu vida a la extensión del Reino de Cristo en la tierra es lo mejor que puedes hacer, pues Cristo te premiará con una alegría y una paz profundas e imperturbables en todas las circunstancias de la vida.

Proclamar a Cristo Rey de tu vida implica vivir una vida radical. Implica… ¡entregar la vida si es necesario!

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Como tantos mártires del siglo XX en México, España, Cuba y otros lugares, que murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!” Prefirieron morir antes que negar a Jesús.

Este es nuestro tiempo. Hoy somos nosotros quienes tenemos que extender el Reinado de Jesucristo en los corazones. Ahora nos toca nosotros decir: “¡Viva Cristo Rey!”

¿Estás dispuesto?

Pongamos de moda la santidad

Hoy celebramos con toda la Iglesia la gran fiesta de todos los santos. Y ¿qué significa esto? ¿Qué supone para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI celebrar la santidad? ¿Qué supone para ti?

Sin duda no se trata solamente de recordar historias pasadas de personas que hicieron grandes cosas. Ciertamente es bueno recordar, porque la Iglesia nos los ha dado para que los imitemos. Pero la experiencia de los santos nos puede resultar una cosa lejana si no nos damos cuenta de que la santidad es algo para ti y para mí.

 

Estás llamado a la santidad

estas-llamado-santidadComo hijo de la Iglesia, como bautizado, debes comprender que estás llamado a ser santo. ¿Por qué? En primer lugar porque el que te llamó, Jesucristo, es Santo (cf. 1Pe 1,15). Y este llamado implica para todos los cristianos ser siempre y enteramente santos. Cuando el mismo Jesús invitó a seguir su camino hacia la plenitud enseñaba: “Sean perfectos como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,48).

El que te llamó, Jesucristo, es Santo... Clic para tuitear

El Concilio Vaticano II habla muy claramente de este hermoso llamado a la santidad que los cristianos hemos recibido. Al ser tan importante le dedica todo el capítulo V de la Constitución Dogmática Lumen Gentium. Allí se habla de la santidad como del estilo de vida que eligió Jesús para sí mismo y al que llama a todos sus discípulos:

“El divino Maestro y Modelo de toda perfección, el Señor Jesús, predicó a todos y a cada uno de sus discípulos, cualquiera que fuese su condición, la santidad de vida, de la que Él es iniciador y consumador…” (LG nº 40).

Por eso este es un llamado también para ti. Si quieres ser discípulo de Jesús, si quieres seguirlo, imitarlo, vivir como Él vivió… ¡tienes que ser santo! La santidad tiene que ser tu modo de vida. Y la santidad es vivir en el amor, un amor tal como nos lo muestra el Evangelio, tal como lo vivió Jesús. Un amor que es entrega, generosidad, renuncia, sacrificio donación… Un amor que es tan grande que… ¡da la vida!

Si quieres ser discípulo de Jesús… ¡tienes que ser santo! Clic para tuitear

 

No hay excusas para desoír este llamado

no-desoir-llamadoNadie que realmente quiera ser cristiano puede considerarse exento de este llamado a la santidad. Aquí no vale ninguna excusa, como la dificultad de ese camino, o las atracciones del mundo, o lo complejo de la vida moderna… Porque la santidad, aunque parezca un camino duro, o difícil, tiene una única meta: tu felicidad. Por eso no puede haber excusas válidas para desoír el llamado a caminar hacia la plenitud, hacia la felicidad plena.

Claro que existe la libertad de decir “no”; siempre existe esa posibilidad. Pero al decir “no” te estarás cerrando al designio que Dios te tiene preparado, es decir, estarás renunciando a tu felicidad. Es posible decir “no”, pero esa es una actitud que tendrá gravísimas consecuencias para ti y para la misión que estás llamado a realizar en el mundo.

En el fondo, decir “no” es optar por la muerte. Es, sin duda, rechazar la Vida que trae el Señor Jesús, es no conformarse a la vida cristiana que de Él proviene, es cerrarse al camino de profunda transformación y quedarse sumergido en las propias inconsistencias, en el anti-amor, en la anti-vida… ¡Es una locura!

 

El llamado a la santidad es para todos

llamado-santidad-para-todosHay un pasaje fundamental de la Constitución Dogmática Lumen Gentium en el que conviene reflexionar:

“Es, pues, completamente claro que todos los fieles, de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida más humano incluso en la sociedad terrena…” (nº 40)

Si bien la santidad en la Iglesia es la misma para todos, ella no se manifiesta de una única forma. Por ello la insistencia en que cada uno ha de santificarse en el género de vida al cual ha sido llamado, siguiendo en él al Señor Jesús, modelo de toda santidad.

En primer lugar reflexionemos en el hecho de que la santidad es la misma para todos. ¿Qué significa esto? Que es el Espíritu el que nos santifica. Toda santidad viene de Él, no puedes ser santo sin su acción.

Por tanto tú, en tu estado de vida y en tu ocupación, desde tus circunstancias concretas, debes avanzar por el camino de la fe viva, que suscita la esperanza y se traduce en obras de amor (Cf. LG nº 41). Pero debes saber que en todo este trabajo de santificación te guiará y te ayudará el Espíritu Santo.

Toda santidad viene del Espíritu Santo... Clic para tuitear

 

¡Pongamos de moda la santidad!

Dicen los expertos que para que algo se ponga de moda, primero surge como una tendencia. Las tendencias nacen en pequeños grupos llamados “Influyentes”, que son personas que por alguna razón comienzan a llevar algo, a pensar de una manera distinta, a decorar con ciertos colores o a actuar en cierta forma y contagian a los demás.

El desafío de hoy para ti, que quieres seguir a Jesús, es que seas parte de este grupo de “Influyentes”. Que empieces a pensar de manera distinta a como piensa el mundo, que empieces a vivir a contra corriente.moda-santidad

¿Acaso Jesús no marcó la diferencia? ¡Él sí que fue un “Influyente”! Él inició esta aventura de vivir en santidad hace más de 2000 años y hoy tú y yo estamos llamados a seguir este estilo de vida que Él inició.

Su proyecto está explicado en las Bienaventuranzas.

Tienes la ayuda de los Sacramentos, especialmente el alimento de la Eucaristía, que es la clave para vivir con coherencia tu fe en medio de las dificultades de la vida.

Te dio el ejemplo viviendo Él mismo santamente.

Tienes la ayuda y el modelo de tantos hombres y mujeres que, empezando por nuestra Madre, la Virgen María, vivieron la santidad a lo largo de toda la historia de la Iglesia.

Y cuentas, además, con la fuerza y el poder del Espíritu Santo. Si le permites ser el protagonista de tu vida, Él mismo te santificará…

¿Qué más quieres?

¡Es hora de que te pongas en marcha!

¡Únete a esta campaña!

¡PONGAMOS DE MODA LA SANTIDAD!

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