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Mujer… ¿Quién eres tú para Dios?

La identidad de la mujer

Si quieres ser feliz, si quieres alcanzar la madurez y la plenitud como mujer, es necesario que descubras tu identidad.

Y nadie como Dios puede mostrarte tu identidad, lo que realmente eres, puesto que Él te creó.

¿Quién eres para Dios? Eres su obra maestra, hechura de sus manos… Él sabe cómo eres ahora, y en su pensamiento y en su Corazón está lo que debes ser.

Por eso dice el Salmo:

“Porque Tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre… Prodigio soy, prodigio son todas tus obras…” (Sal 139,13-14).

Por eso descubrir tu identidad desde la mirada amorosa de Dios es una experiencia que te cambiará la vida:

Te sanará, te reafirmará, te liberará de falsos conceptos.

  • Dejarás atrás errores y mentiras que hasta ahora te tenían atada.
  • Te aceptarás a ti misma.
  • Y podrás llegar a la experiencia de sentirte dichosa de haber sido hecha mujer.

¡Ven recorrer este camino!

 

El valor y la dignidad de la mujer

Antes de continuar leyendo, te invitamos a que escuches esta historia:

 

Ahora escucha como dirigida a ti la pregunta del maestro del relato:

¿Qué haces tú por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Eres una joya valiosos y única, y andas por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta te valore…

¡El mundo jamás podrá valorar lo que eres! Solo Dios conoce tu verdadero valor.

Por eso, mujer, ahora vamos a descubrir cómo te ve y te valora Dios.

 

La mujer en la visión de Dios

En el Plan perfecto de Dios la mujer ocupa un lugar irreemplazable y muy bien definido:

  • Es imagen de Dios

    mujer-imagen-diosLa Palabra de Dios nos dice en Gn 1,27 que tanto el varón como la mujer han sido creados a imagen de Dios. El valor y la dignidad de la mujer radican en esta realidad de ser imagen de Dios.

    La mujer (lo mismo que el varón) es “persona”, como Dios es Persona y es personal. Esto significa que el ser humano es el único ser en la creación con la capacidad de vivir en amistad con Dios, de entrar en diálogo íntimo y profundo con Él.

    Por eso tú, mujer, no eres un objeto ni puedes ser tratada como tal. Tienes la misma dignidad que el varón, ya que fuiste creada de la misma sustancia que él (cf. Gn 2,22).

    De Dios provienen tus cualidades y virtudes. En ti Dios ha manifestado su rostro materno, y como mujer estás llamada a mostrar la cara femenina del Dios que te ha creado.

    La ternura, la compasión, la delicadeza, la capacidad creadora y todos los rasgos propios del carácter femenino, reflejan esos mismos rasgos del Corazón de nuestro Dios.

    En ti, mujer, Dios ha manifestado su rostro materno... Clic para tuitear
  • Es corona de la creación

    mujer-corona-creacion

    El libro del Génesis nos relata en sus primeros capítulos como Dios fue creando el cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos.

    Finalmente, como cumbre de toda esa hermosa obra de sus manos, crea al hombre. Sin embargo leemos en el capítulo 2 que solamente con el varón la creación no estaba completa. Por eso Dios decide crear a la mujer, para que el hombre no estuviera solo.

    Entonces podríamos decir que la mujer fue creada por Dios como corona de toda la creación. ¡Cuánto honor y dignidad! ¡Cuánto amor!

    La creación estaría incompleta sin la mujer, estaría incompleta sin ti… Al mundo sin ti le faltaría la belleza, la delicadeza, la gracia… Le faltaría todo lo que el alma femenina está llamada a aportar.

    ¡Mujer, tú eres importante y necesaria para el mundo!

    La creación estaría incompleta sin la mujer, estaría incompleta sin ti… Clic para tuitear
  • Ha sido creada para vivir en comunión

    mujer-creada-para-comunionComo ya hemos dicho, los seres humanos somos los únicos seres en la creación con la capacidad de vivir en amistad con Dios, de entrar en diálogo íntimo y profundo con Él.

    Y también está grabado en lo más íntimo de nuestro ser el anhelo y la capacidad de comunión con otros seres humanos.

    Precisamente en Gn 2,18-25 vemos que esta es la vocación más profunda de la mujer:

    “Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» (…) De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.» Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne…”

    La mujer fue creada para la comunión, para el diálogo, para el compartir. No había un ser con quien el varón pudiera compartir de igual a igual. Por eso Dios creó a la mujer. Fuimos hechas para vivir en comunión, no para ser seres solitarias.

    Mujer: tú no puedes vivir sin amar y sin ser amada, tú no puedes vivir si no te das… Clic para tuitear
  • Es ayuda adecuada

    mujer-ayuda-adecuadaEn el texto citado anteriormente lo hemos leído: la mujer ha sido hecha para ser “ayuda adecuada”. Y no solo del hombre, sino de la creación entera, del mismo Dios.

    Este rasgo de la mujer es poco valorado. En el mundo se considera que el que es ayuda es “de segunda”, no vale, no sirve.

    Sin embargo en el Plan de Dios ser ayuda es imprescindible y altamente digno. En el Reino de los Cielos la persona que más ayuda es la más valiosa.

    Tenemos el ejemplo y el modelo de la Virgen María, que fue una valiosa ayuda para el mismo Dios. Sin Ella no se habría dado el plan de salvación.

    Como podemos ver, siempre y en todas partes hacen falta las cualidades, la presencia y la ayuda femenina.

    En el Reino de los Cielos la persona que más ayuda es la más valiosa... Clic para tuitear
  • Ha sido creada para dar vida

    mujer-dar-vidaTú, mujer, has sido llamada a dar vida. Todo en ti está diseñado para engendrar y albergar la vida. De manera especial Dios ha hecho de tu vientre un santuario de vida.

    Esta capacidad creadora se extiende a todo lo que te rodea. La habilidad para criar y educar a los hijos, para llevar adelante un hogar… La fuerza de tantas mujeres solas que sacan adelante a sus familias… La valentía de las que hacen florecer la vida en medio de tantos signos de muerte…

    Con ello manifestan la presencia del Dios de la vida.

    Tú, mujer, has sido llamada a dar vida. Todo en ti está diseñado para engendrar y albergar la vida... Clic para tuitear
  • Es necesaria para extender el Reino de Dios

    mujer-necesaria-extender-reinoEn los Evangelios vemos que Jesús tuvo muchas seguidoras mujeres. Por supuesto, el máximo modelo lo tenemos en María, Nuestra Madre.

    Pero Lucas nos habla también de mujeres seguidoras de Cristo con una gran actividad apostólica, necesarias en la obra, con funciones claras y precisas (cf. Lc 8,1-3).

    Nombra por ejemplo a María Magdalena; a Juana, la mujer de Cusa; a Susana; a Marta y María, hermanas de Lázaro; a María, madre de Santiago…

    Otras muchas lo siguieron a lo largo de la historia de la Iglesia, santas de todos los tiempos, que con su vida y sus obras colaboraron con la extensión del Reino.

    Hoy en día en muchos lugares el Reino también se extiende por el trabajo desinteresado de muchas mujeres que aman a Jesús, que lo siguen y que ponen sus fuerzas, su amor y sus bienes a su servicio.

    Hoy en día en muchos lugares el Reino se extiende por el trabajo desinteresado de las mujeres... Clic para tuitear

Esta es la visión de Dios, este es su Plan perfecto para ti, mujer.

¡Si vives esto, serás feliz!

Pero desde el principio el diablo se ha opuesto a este Plan maravilloso, el mundo ha deformado este Plan de amor, y por eso estamos como estamos…

De todo esto continuaremos hablando la semana que viene. Por eso no te pierdas la próxima publicación de nuestro Blog Haciendo Discípulos…

¡Te esperamos!

¿Sabías que por el Bautismo estás llamado a evangelizar?

Octubre, Mes de las Misiones

Octubre, además de ser el Mes del Rosario, es también el Mes de las Misiones. Y es un buen momento para recordar que todos en la Iglesia estamos llamados a ser misioneros, evangelizadores, anunciadores de la Buena Noticia de Jesucristo.

En nuestros días se nos está llamando muy fuertemente a la evangelización, a la misión, a salir de nosotros mismos para ir a los demás y llevarles a Dios.

octubre-mes-misionesLa Iglesia, que desde siempre ha sido misionera, nos está invitando –cada vez con más fuerzas- a redescubrir esta vocación que late en lo profundo de nuestro ser de bautizados.

Es lo que el Papa Francisco llama “ir a las periferias”, pero que en realidad podríamos decir que “se puso de moda” con el Concilio Vaticano II, que en el Decreto Ad Gentes afirmaba que la misión de la Iglesia pertenece a todos los bautizados.

Por eso hoy queremos abrir este tema en nuestro Blog y empezar a ofrecerte materiales que te sirvan para tu formación como discípulo misionero y evangelizador. Esa es la vocación última de todos los cristianos, el llamado más hondo que debe mover todas las fibras de tu ser.

Esperamos que te sea de mucha utilidad.

 

¿Qué es evangelizar?

Se ha hablado mucho de lo que significa evangelizar. Ya Pablo VI en la Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi (que ciertamente te recomendamos leer) explicó lo que significa esta acción de la Iglesia:

“Evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo” (Nº 26)

y también:

“Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, esto es, renovar a la misma humanidad” (Nº 18).

que-es-evangelizarPartiendo de estos conceptos podríamos formular entonces una definición que nos ayude a comprender con mayor claridad lo que significa evangelizar:

Evangelizar es comunicar el Evangelio de Dios por medio de la palabra y de la vida, con el poder del Espíritu Santo, para que los hombres se conviertan y reciban a Jesús como Salvador y Señor.

Explicaremos esta definición.

 

Evangelizar es comunicar…

evangelizar-es-comunicarSe ha identificado al evangelizador con el heraldo de los tiempos antiguos, el que llegaba a los pueblos a anunciar gozosamente el mensaje de su señor.

Evangelizar es comunicar, y para comunicar se necesita un lenguaje adecuado para que el mensaje proclamado pueda llegar al oyente. Por eso Jesús primero les enseñó a sus discípulos cómo comunicar el Evangelio del Padre, y luego los envió a predicar.

Como evangelizador antes que nada debes saber con quién te vas a comunicar, debes encarnarte en la realidad de la persona con quien dialogas. Es importante que aprendas a acercarte al hermano y después de conocer sus problemas, puedas entregarle una respuesta desde el Evangelio de Jesús.

El evangelizador no presiona, invita. Como lo hizo el mismo Jesús: “Mira que estoy a la puerta y llamo, si tú me escuchas me quedaré en tu casa y cenaré contigo” (Ap 3,20). Jesús no violenta la puerta del corazón, solamente llama y respeta la libertad humana. Eso es lo que debes hacer como evangelizador.

Cuando Jesús envió a sus discípulos a la misión les anticipó que en muchos lugares no los recibirían. Y les dijo: “Sacudan el polvo de sus sandalias y vayan a otro lugar” (Cf. Mt 10,14). Esto significa que el rechazo no debe desanimarte, sino que debemos continuar llevando la Buena Nueva a los que sí desean ser salvados.

A imitación de Jesús, debes buscar el medio más apropiado para transmitir el mensaje de salvación. Y tienes que procurar conocer a tu oyente, para poder brindarle el Evangelio de la manera en que lo necesite.

Al principio será solo el kerygma -es decir, lo básico para aceptar a Jesús-. Ya más adelante podrá recibir una catequesis en la que se amplíe y detalle este mismo mensaje.

 

…el Evangelio de Dios…

el-evangelio-de-diosEvangelio en griego, significa “buena noticia”. Jesús es el Evangelio, la Buena Noticia del Padre. Él es el gran Evangelizador (Evangelii Nuntiandi Nº 7) que viene a comunicarnos que Dios es un Padre misericordioso, que tiene un plan de amor para nosotros. Que si vivimos según su Evangelio, podemos gozar de una vida nueva, de una vida que llega a la eternidad.

El mensaje de Jesús, el Evangelio, es único y no puede ser reemplazado. Lleva consigo una sabiduría que no es de este mundo. Es capaz de suscitar por sí mismo la fe, fe que tiene su fundamento en la potencia de Dios.

Este mensaje es la verdad, es vida. Merece que el apóstol le dedique todo su tiempo, todas sus energías y si es necesario, le consagre toda su vida. (Evangelii Nuntiandi Nº 5)

Este mensaje no es algo que tú hayas inventado o que puedas inventar. Es un depósito sagrado, que solo puedes llevar y transmitir si vives en santidad.

Además debes llevarlo con devoción, con fe, de una manera digna de Dios. Porque esta “Buena Noticia” no es tuya, es propiedad de Dios. Él la coloca en tus manos para que tú hagas llegar esta gracia de su amor a los demás.

 

…por medio de la palabra y de la vida…

Un vendedor debe estar convencido de la calidad de su producto cuando lo va a ofrecer. Si desconfía se va a traicionar; su desconfianza se va a traducir en actitudes y palabras que no van a convencer al cliente.

El evangelizador es el que se ha sentido salvado por Jesús. Ha podido comprobar que su Evangelio es un tesoro, una maravilla, una perla preciosa, la cual vale más que todo lo que él pueda dar. Él mismo ha dado su propia vida para comprar esta perla de gran valor y quiere que toda persona que se le acerque pueda gozar del mismo beneficio. Por eso evangeliza: porque está convencido de que no hay nada mejor que Jesucristo.

Jesús primero ayudó a sus discípulos a conocer el Evangelio del Padre, los ayudó a vivir ese Evangelio y luego los envió a compartirlo a los demás. Les ordenó: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Mc 16,15).

por-la-palabra-y-la-vidaSi no has experimentado en tu propia vida la salvación de Jesús, si no te has encontrado personalmente con Él, no puedes ser un evangelizador. No podrías gritar con gozo, con seguridad y convicción algo que tú mismo no has experimentado.

El Papa Francisco lo expresa así en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium:

No se puede perseverar en una evangelización fervorosa si uno no sigue convencido, por experiencia propia, de que no es lo mismo haber conocido a Jesús que no conocerlo, no es lo mismo caminar con Él que caminar a tientas, no es lo mismo poder escucharlo que ignorar su Palabra, no es lo mismo poder contemplarlo, adorarlo, descansar en Él, que no poder hacerlo. No es lo mismo tratar de construir el mundo con su Evangelio que hacerlo sólo con la propia razón.

Sabemos bien que la vida con Él se vuelve mucho más plena y que con Él es más fácil encontrarle un sentido a todo. Por eso evangelizamos. El verdadero misionero, que nunca deja de ser discípulo, sabe que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera. Si uno no lo descubre a Él presente en el corazón mismo de la entrega misionera, pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”. (Nº 266)

Evangelizar no es solo hablar de Jesús, sino testimoniar con tu propia vida que el Evangelio de Jesús ha venido a darte vida.

Si das antitestimonio, si hay incongruencia entre tu fe y tu vida, si predicas algo y no lo vives, lo único que lograrás es que la gente se cierre al Evangelio. Las personas van a desconfiar de tu mensaje, se sentirán engañadas.

Decía un gran predicador: “El que no respalda su mensaje con la vida, es burla de los demonios, tristeza de los ángeles y tropiezo para el que lo escucha”.

La vivencia cristiana, el testimonio de la propia vida, te confiere mayor autoridad espiritual, permitiendo que la gente se adhiera al mensaje y acepte el Evangelio. Un gran sacerdote exclamaba: “El diablo no teme a lo que predicas, sino a lo que vives”. Gran victoria hay para quien verdaderamente vive la Palabra de Dios.

“El testimonio es ya de por sí una proclamación silenciosa, pero también muy clara y eficaz, de la Buena Nueva…” (Evangelii Nuntiandi Nº 21).

 

…con el poder del Espíritu Santo…

poder-espiritu-santoNo puedes confiar en tus propias técnicas, en tu capacidad de convencer con las palabras. Jesús ya lo decía: “No llevéis alforja, ni bastón, ni morral, ni dinero…” (Lc 10,4). Aquí se refiere sin duda a que el evangelizador no debe confiar en sus propias fuerzas, sino en la gracia de Dios.

Porque el objetivo de la evangelización, lo que debes buscar, es que ante la Palabra de Dios presentada adecuadamente, las persona se conviertan, le den su “sí” al Señor.

Y para esto no basta la pericia humana. Es indispensable el poder de lo alto, el poder del Espíritu Santo. Por ello, como evangelizador debes orar y humillarte delante de Dios. Intercede pidiendo su gracia, consciente de que sin ella, vano será tu trabajo (Cf. Sal 127,1-2). Sin el poder del Espíritu Santo, irás al fracaso en la evangelización.

La evangelización debe llevar a la conversión, a un nuevo nacimiento espiritual, y esto solo el Espíritu Santo lo puede proporcionar. Tú no puedes convertir a otra persona. Puedes convencerla con tus palabras, pero la conversión es exclusiva de Dios. Por eso un evangelizador que no está lleno del Espíritu Santo no puede ser un evangelizador efectivo.

Pero no basta que tengas el Espíritu Santo por el Bautismo. Debes llenarte día a día de su poder para que ese poder pueda quebrantar los corazones y llevar a la conversión por medio de la Palabra de Dios.

Eres lleno de su gracia cuando oras, cuando comulgas, cuando te esfuerzas por llevar una vida de acuerdo a sus mandatos, cuando lees su Palabra, cuando te alejas del pecado, cuando te mantienes, en fin, en una constante conversión.

 

…para que los hombres se conviertan…

para-que-se-conviertanComo ya dijimos, el objetivo de la evangelización es la conversión. Y la conversión no es un mero cambio de actitudes, sino más bien una transformación del corazón, de toda la existencia centrada en Cristo. Cuando evangelizas no debes buscar ganarte la simpatía de la gente, sino abrir el corazón de los demás al amor de Dios que los salva.

La conversión es volver a pensar con novedad, es poner en discusión el propio modo de vivir, es dejar entrar a Dios en los criterios de la propia vida, es comenzar a ver la propia vida con los ojos de Dios.

Y para poder llevar a otros a esta experiencia de conversión, primero tienes que vivir tú este camino, primero tienes que estar tú convertido para poder llevar a otros a la conversión.

 

…y reciban a Jesús como Salvador y Señor

reciban-a-jesusUno de los primeros credos entre los cristianos es el que dice: “Jesús es el Señor”. La esencia de la evangelización es proclamar esta verdad.

El evangelizador es el que muestra, con la Biblia en la mano, cómo las vidas de los que se encontraron con Jesús fueron transformadas (la Samaritana, Zaqueo, María Magdalena, Saulo…)

El evangelizador es el que, a imitación de Juan Bautista, le prepara el camino a Jesús para que sea aceptado como Señor y Salvador. Él se las arregla para llevar a otros a Jesús para que Él los salve.

A muchos de los primeros cristianos declarar a Jesús como su Señor les costó la vida. Morían en el martirio diciendo: “¡Jesús es el Señor!”

Estaban dispuestos a todo con tal de obedecer sus mandamientos…

Y tú… ¿También estás dispuesto?

 

Evangelizar es un mandato para todos

A todos los que Jesús llamó, los envió a evangelizar. Primero a los Doce y después a los Setenta y dos discípulos.

Y a todos nos involucró en este llamado cuando dijo: “Vayan y hagan discípulas a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles a cumplir todo cuanto yo os he mandado a ustedes…” (Mt 28,19).

No es, pues, un consejo… ¡Es una orden para todos!

Sin embargo la realidad de nuestra Iglesia no es esta. Muchos no han tenido ese encuentro vivo y personal con Jesús, y por eso no se sienten urgidos por proclamar este tesoro que es el Evangelio. Otros permanecen tibios, indiferentes, porque su experiencia es pobre o solo intelectual. Ya no están invadidos por el fuego del Espíritu Santo, y por eso no arden en el fuego evangelizador. Estos jamás podrán considerarse servidores “fieles y prudentes” delante de Dios.

Jesús en la Última Cena dijo a sus discípulos: “Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando” (Jn 15,14) y “El que me ama cumplirá mis palabras” (Jn 14,23).

El verdadero discípulo misionero dirá como San Pablo: “Predicar el evangelio no es para mí un motivo de gloria, sino un deber que me incumbe, ¡ay de mí si no evangelizare!” (1Co 9,16). El que ha conocido a Jesús y ha experimentado su amor no se puede quedar insensible ante la necesidad de sus hermanos de salir del pecado.

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Evangelizar es establecer el Reino de Jesucristo en los corazones.

¡Hay que salir de la comodidad!

El amor de Cristo nos apremia… ¡Ay de mí si no evangelizo!

Y tú… ¿Qué estás haciendo para que otros conozcan a Cristo?

 

Tres cosas que no sabías sobre la Vocación y que deberías conocer

Se habla mucho de vocación. Generalmente se usa esta palabra para referirnos a varias cosas: la inclinación de una persona hacia una determinada actividad, un deseo más o menos consciente de realizarse en algún aspecto de la vida, la dedicación a un trabajo que realizamos… Pero… ¿esto es verdaderamente “vocación”? ¿Qué significa esta palabra?

En este post te invitamos a descubrir algunos aspectos de esta realidad.

Siete pasos para descubrir tu vocación

Uno de los grandes retos al que cada joven debe hacer frente es el de encontrar su lugar en la sociedad y en la Iglesia: descubrir la propia vocación.

¿Qué es esta inquietud que siento por dentro? ¿Por qué nada me satisface? ¿Qué es lo que Dios quiere de mí? ¿Para qué fui pensado por Dios? ¿Cómo hago para descubrirlo? Si te has hecho alguna de estas preguntas… ¡este post es para ti!