La música en la liturgia

Introducción

Si estás en un Ministerio de Música o un Coro parroquial, es muy probable que te haya pasado que al preparar los cantos para la Misa tu grupo se sienta confundido porque no saben cuáles son los cantos apropiados para cada momento de la celebración.

O… ¿No les ha sucedido que han recibido llamadas de atención por parte del sacerdote que preside la celebración o del encargado de la liturgia, porque “ese canto no es litúrgico”?

Hoy queremos ofrecerte este artículo (al que seguirán otros dos) esperando que aquí encuentres una guía a la hora de preparar el servicio de la música en la liturgia.

La importancia de la formación litúrgica

El apóstol san Pablo nos invita a cantar juntos salmos, himnos y cánticos inspirados mientras esperamos la venida del Señor (Col 3,16; Ef 5,19). Y ¡qué mejor momento para hacerlo que en la asamblea litúrgica!

El Misal Romano nos habla del canto como de “una señal de euforia del corazón”; es decir, de la alegría desbordante que experimentamos ante el Misterio Pascual de Jesucristo, celebrado en la Misa. También San Agustín habla esto, y dice que “cantar es propio de quien ama”.

Por tanto, si tu corazón es un corazón que ama a Dios y que desea amarlo cada día más, seguramente gozas y disfrutas de la música en la liturgia. Y si tu Ministerio de Música busca crecer en el amor a Dios y ofrecer con excelencia el servicio del canto y de la música en la liturgia, es importante que se forme para poder hacerlo cada día con mayor perfección.

La finalidad del canto y la música en la liturgia

Finalidad de la música en la liturgia

El canto y la música son capacidades propias del hombre, son medios de expresión y comunicación y crean comunidad.

La música en la liturgia tendrá el fin de favorecer la unidad en una misma acción, ya sea aclamar, meditar o proclamar. La música está al servicio de la asamblea que celebra y es “parte necesaria e integral de la liturgia solemne” (Sacrosanctum Concilium, n° 112), no un mero adorno.

Por su parte el canto en la liturgia tiene la función de proclamar nuestra postura ante Dios, nuestra comunión con la asamblea de los fieles y con el Misterio que celebramos. Por eso el Concilio Vaticano II invita al pueblo a que participe activamente en la interpretación de los cantos en la celebración. (Sacrosanctum Concilium, n° 113 y 114).

Con el canto “la oración se expresa de una manera más atractiva, el misterio de la liturgia se muestra más abiertamente, la unidad de los corazones se logra más profundamente mediante la unión de voces, las mentes se elevan más fácilmente a las cosas celestiales por la belleza de los ritos sagrados, y toda la celebración prefigura más claramente la liturgia celestial…” (Instrucción Musicam Sacram, sobre la música en la liturgia, n° 5).

El canto en cada momento de la celebración eucarística

A continuación, te explicamos brevemente el sentido de cada parte de la Misa y los criterios más importantes a la hora de elegir los cantos que los acompañan.

Ritos iniciales

Los ritos iniciales tienen como finalidad congregar la asamblea y disponerla a recibir adecuadamente la Palabra de Dios, en ambiente de oración y espíritu de conversión. De esta manera todos podrán llegar debidamente preparados al momento del rito sacramental.

El sentido de estos ritos es resaltar la fe en Dios que se hace presente en su pueblo. Se destaca la dimensión comunitaria: somos hijos de un mismo Padre que nos reúne, somos convocados por Él.

Además, en este momento debe la subrayarse la necesidad de la conversión continua para acercamos al banquete de la Eucaristía y la alabanza, como reconocimiento de la misericordia y grandeza de Dios Trino y Uno.

Los cantos que pertenecen a estos ritos son el canto de entrada y las aclamaciones laudatorias (Señor ten piedad y Gloria).

Canto de entrada

Según la Instrucción General del Misal Romano (n° 47), la función de este canto es abrir la celebración, fomentar la unión de quienes se han reunido y elevar sus pensamientos a la contemplación del misterio litúrgico que se celebrará.

Además, debe acompañar el rito de la procesión de entrada.

Criterios:

  • El canto de entrada debe facilitar la participación de todo el pueblo y promover así su unión, no es un canto solo del coro. Puede cantarse alternativamente por el coro y la asamblea.
  • Es importante que tenga relación con el tiempo litúrgico o la fiesta que se celebra.
  • Tiene que manifestar la alegría del encuentro del pueblo reunido para celebrar a su Señor.
  • Es un canto que acompaña la procesión de entrada. Al llegar el sacerdote a la sede o al terminar la incensación del altar, termina el canto.

Aclamaciones laudatorias

El Kyrie eleison (Señor ten piedad) es una antigua fórmula en la que se proclama que el Hijo (Kyrie) conoce nuestra condición humana (eleison), pero venció el pecado del mundo y por la Resurrección adquirió el nuevo nombre de “Señor”. Es una confesión y proclamación del Señorío de Cristo Resucitado sobre la humanidad y su historia. Por esto es una Aclamación Cristológica, no trinitaria, dirigida a Cristo, Señor por excelencia.

El Gloria es un himno antiquísimo con el cual la Iglesia reunida en el Espíritu Santo, alaba al Padre y suplica al Hijo, Cordero y Mediador. Es una alabanza a Dios que se entona desde los tiempos de la Iglesia primitiva (siglo II).

Criterios:

  • Tanto el Señor ten piedad como el Gloria son cantos de la asamblea.
  • El Señor ten piedad siempre se canta o se recita.
  • El Gloria, por ser un himno, debería ser siempre cantado. El canto o la recitación pueden hacerse en forma alternada por dos coros, o por la asamblea y el coro.
  • El texto litúrgico de estas aclamaciones laudatorias está ya determinado, por lo que no es lícito cambiarlas por otros cantos. Lo que puede variar es la composición musical, pero siempre debe conservarse el texto.

Liturgia de la Palabra

La Liturgia de la Palabra junto con la Liturgia Eucarística constituyen el centro de la celebración.

Corresponden a la Liturgia de la Palabra:

  • Las lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento.
  • El salmo responsorial.
  • La aclamación.
  • La proclamación del Evangelio.
  • La homilía.
  • La profesión de fe.
  • La oración universal.

La finalidad de la Liturgia de la Palabra es la instrucción del pueblo por la revelación del misterio de la salvación. Al escuchar la Palabra, la asamblea crece en la conciencia de un Dios vivo y presente que sigue hablando a su pueblo como antiguamente.

El sentido que tiene este momento de la Misa es la acogida y meditación que la asamblea hace de la Palabra, a la que responde con cantos y oraciones. Se establece, pues, un diálogo entre Dios que se manifiesta por su Palabra, y el pueblo que escucha y acepta su manifestación.

Los cantos que corresponden a la Liturgia de la Palabra son el salmo responsorial y la aclamación al Evangelio.

Jóvenes cantando en misa

Salmo Responsorial

El salmo responsorial es una respuesta del pueblo a Dios que habla. Es un texto bíblico (generalmente un salmo) que tiene íntima relación con la lectura bíblica que le precede.

Criterios:

  • Como Salmo, le es propio ser cantado. Por lo tanto, no debe reducirse a una simple lectura. Si no se canta íntegro, es importante, al menos, cantar la antífona o respuesta.
  • Cuando no es cantado, lo proclama un lector distinto del que ha proclamado la lectura. Debe proclamarse de manera lenta, meditativa, para que pueda ser asimilado y meditado.
  • El salmista no anuncia al inicio: “salmo responsorial”, ni hace la invitación: “repitan todos”, sino que con oportunidad dice o canta la antífona de respuesta para que los fíeles la vayan repitiendo.
  • El salmo responsorial no se reemplaza por cualquier otro canto religioso, ya que es un texto que está íntimamente unido a las lecturas.

Aclamación al Evangelio

Es una aclamación por la cual la asamblea expresa su fe, alabando a Cristo que nos entrega su Palabra que salva: ¡Aleluya!

Criterios:

  • El Aleluya se canta en todos los tiempos litúrgicos fuera de la Cuaresma; acompañado por un versículo.
  • No es un canto con un Aleluya al final.
  • En la Cuaresma se canta “Honor y Gloria a Ti, Señor Jesús”.
  • Lo inicia todo el pueblo, el coro o solo un cantor.
  • Esta aclamación siempre es cantada. Si no se canta puede omitirse.

Liturgia Eucarística

La Liturgia Eucarística está integrada por cuatro partes:

  • Presentación de los dones.
  • Prefacio.
  • Plegaria eucarística.
  • Ritos de comunión.

La Liturgia Eucarística es el culmen de toda la celebración: los ritos anteriores a ella son una preparación para disponernos a recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor.

¿Cuál es el sentido de estos ritos?

  • El ofrecimiento a Dios de nuestras vidas, del esfuerzo y el trabajo humano (ofertorio).
  • La koinonía o comunión fraterna (ofrenda).
  • La acción de gracias, la santificación y la proclamación de las maravillas de Dios (plegaria eucarística).
  • La participación de los beneficios salvadores del Misterio Pascual, la renovación de la Alianza con el Padre y la anticipación del banquete escatológico (comunión).
  • La filiación divina, el amor de caridad y la incorporación a Cristo y a la Iglesia (ritos de comunión).

Como parte de esta Liturgia encontramos los siguientes cantos:

  • Canto de ofrendas.
  • Santo.
  • Cordero de Dios.
  • Canto de comunión.

Canto de ofrendas

Es el canto que acompaña la presentación que los fíeles hacen del pan y el vino, que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre del Señor.

Criterios:

  • El canto de ofrendas puede expresar la entrega a Dios de nuestra vida, simbolizada en el pan y el vino, fruto de nuestro esfuerzo, o en las otras ofrendas que hacemos.
  • También puede hablar de la alegría de nuestra fraternidad cristiana reunida en torno a Cristo, o bien prolongar el contenido de la Palabra de Dios que se ha escuchado y meditado o lo que se está viviendo en determinado tiempo litúrgico.
  • No se debe reemplazar por cantos que hablen del sacrificio de Jesús en la cruz.

Santo

Es la aclamación con la que el Pueblo responde al Prefacio, que es un himno de acción de gracias al Padre por habernos dado a Jesucristo, su Hijo amado.

El Santo es la expresión y el reconocimiento que el creyente hace de la grandeza y santidad de Dios.

Criterios:

  • Es una aclamación propia de la asamblea.
  • Tiene un texto litúrgico propio que no se puede cambiar. Puede variar la música con la que se entona.

Cordero de Dios

El rito de la Fracción del Pan nos recuerda que Cristo es el único Pan partido. Se acompaña por el canto o recitación del “Cordero de Dios” por parte de la asamblea.

Este es un canto sacrificial. No corresponde al sacerdote, sino, como ya se dijo, a la asamblea.

Criterios:

  • El canto del Cordero no debe ser sustituido por un canto de paz.
  • Este es un canto funcional, es decir, que acompaña una función o gesto. Por tanto, debe repetirse cuantas veces sea necesario para acompañar la fracción del pan; la última vez concluirá con las palabras: “danos la paz”.
  • Puede ser cantado por la asamblea o bien por el coro, o un solista canta la primera parte de la invocación (“Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo”) y la asamblea responde la segunda parte (“Ten piedad de nosotros” o “Danos la paz”).
  • Debe respetarse el texto, solo varía la composición musical.

Canto de comunión

Es el canto que acompaña a la procesión de los fieles que se acercan al altar para recibir la comunión.

Criterios:

  • El canto de comunión debe manifestar la alegría de sentirse hijo de Dios.
  • También tiene que expresar el ser comunidad.
  • Puede basarse en la antífona de la comunión o desarrollarla.
  • Es propio de la asamblea.
  • Después de la comunión es muy importante fomentar el silencio. También puede cantarse un canto de acción de gracias que invite a la oración.
Joven tocando la guitarra

Ritos de conclusión

Los ritos finales, de salida o conclusión incluyen los avisos; el saludo y la bendición; la despedida y el canto final.

El sentido y finalidad de estos ritos es concluir la celebración, bendecir al pueblo y llamar al compromiso de vivir en la práctica la fe que se ha celebrado.

Canto final

Es el canto con el que se acompaña la procesión de salida.

Criterios:

  • El canto final debe expresar la alegría y el compromiso de vivir el Misterio que se ha celebrado.
  • Es propio de la asamblea.

Conclusión

Como has visto, es sumamente importante que los Ministerios de Música se formen para poder ofrecer a Dios un servicio excelente. No basta solo con tomar un instrumento y cantar bonito. Es necesario saber, entre otras cosas, la función de la música en la liturgia, y cómo se debe acompañar con la música nuestra celebración.

Te recomendamos leer y estudiar los documentos de la Iglesia que hemos mencionado para fortalecer tu formación litúrgica. También te recordamos que muy pronto publicaremos la segunda parte de este tema. Y puedes ampliar tu formación musical con estas publicaciones que hemos preparado para ti:

Si tienes dudas, preguntas, o quieres comunicar tus reflexiones y experiencias acerca de la música en la liturgia, déjanos tu comentario más abajo. Y no olvides compartir este material con otros músicos católicos, para que seamos muchos los que busquemos darle gloria a Dios a través de nuestro arte.

Deseamos de corazón que el Espíritu Santo encienda tu deseo de tocar y cantar con maestría para el Señor… ¡porque Él se lo merece!

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