Vida espiritual

Vida espiritual

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? (Mt 16,26)

La meta más importante en nuestra vida es alcanzar la amistad con Dios. Y esta amistad con Dios es una aventura que requiere el esfuerzo de toda una vida.

Por eso, para que nuestra vida tenga sentido y alcance la plenitud, debemos vivir siempre de cara a Dios. Si al final de nuestra vida no hemos alcanzado esta meta, todo lo que hayamos hecho habrá sido en vano.

A veces nos preocupamos mucho por crecer humanamente, por desarrollarnos en lo intelectual, por mejorar económicamente, por cuidar nuestro aspecto físico y nuestra salud… Y esto no está mal; es importante que cuidemos nuestro cuerpo, ya que es “templo del Espíritu Santo” (1Co 6,19). Pero al mismo tiempo debiéramos hacer un esfuerzo semejante por cuidar nuestra alma, nuestro espíritu, ya que esto es lo que permanecerá eternamente.

¿Qué tanta atención, tiempo y cuidado dedicas a tu vida espiritual, es decir a tu vida eterna? ¡Qué responsabilidad tan grande tenemos de orientarnos adecuadamente de cara a esa eternidad, de caminar hacia ese fin último habiendo cumplido con aquello que nos permita llegar a la meta para la cual fuimos creados!

Haber logrado más o menos comodidades, medios de formación intelectual, posibilidades de un desarrollo humano de calidad, medios de diversión y descanso es relativamente importante. Pero haber descuidado la vida del espíritu, mantener anémica nuestra alma, aunque nuestros cuerpos estén sanos, es un riesgo terrible, ya que nos estamos jugando la eternidad.

Por eso deseamos ofrecerte estos temas que te ayudarán en este aspecto, fortaleciendo tu relación con Dios, tu amistad con Él, y dándote herramientas para tu crecimiento en tu experiencia de oración, en tu vida sacramental y litúrgica, en tu camino hacia la santidad.

 

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