¡Viva Cristo Rey!

La Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, con la que concluye el Año Litúrgico, es una de las fiestas más importantes para nosotros, los católicos. En ella celebramos a Cristo como Rey y Señor universal. Nos recuerda que su Reino es el Reino de la verdad y de la vida, de la santidad y de la gracia, de la justicia, del amor y de la paz.

La Palabra de Dios dice:

Por eso Dios lo exaltó y le concedió el Nombre que está sobre todo nombre. Para que, al nombre de Jesús, toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre…” (Flp 2,9-11).

Es lo que este próximo domingo celebraremos.

 

papa-pio-xiUn poco de historia

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de marzo de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que es Cristo quien gobierna la Iglesia y el mundo. Ante los avances del ateísmo y la secularización de la sociedad quería afirmar la soberana autoridad de Cristo sobre los hombres y las instituciones.

Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor, de justicia y de servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal, es decir, para siempre y para todos los hombres.

 

Sentido escatológico de la Fiesta de Cristo Rey

Para que comprendas lo que queremos explicarte, primero debes saber que la palabra escatología viene del griego. Etimológicamente está formada por dos términos:

  • Éskhatos: último
  • Logos: estudio

Esto significa que la Escatología es la rama de la Teología que trata sobre las doctrinas de las cosas finales.

Teniendo esto en claro, ya podemos afirmar que esta fiesta tiene un sentido escatológico, es decir, que apunta al final de los tiempos. Sabemos que el Reino de Cristo ya ha comenzado, pues se hizo presente en la tierra a partir de la venida de Jesús al mundo hace más de dos mil años. Pero Cristo no reinará definitivamente sobre todos los hombres hasta que vuelva al mundo con toda su gloria al final de los tiempos, en la Parusía.

fiesta-cristo-reyEn la fiesta de Cristo Rey celebramos que Cristo puede empezar a reinar en nuestros corazones en el momento en que nosotros se lo permitamos, y así el Reino de Dios puede hacerse presente en nuestra vida. De esta forma vamos instaurando desde ahora el Reino de Cristo en nosotros mismos y en nuestros hogares, en nuestras escuelas, en nuestras empresas, en nuestros ambientes…

 

¿Cómo es el Reino de Jesucristo?

Jesús nos habla de las características de su Reino a través de varias parábolas en el capítulo 13 del Evangelio según San Mateo. Nos dice que:

  • “…es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas…” (vv. 31-32);
  • “…es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda…” (v. 33);
  • “…es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta, y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo…” (v. 44);
  • “…es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra…” (vv. 45-46).

Aquí Jesús nos hace ver claramente que vale la pena buscar y encontrar su Reino, que vivir en el Reino de Dios vale más que todos los tesoros de la tierra, y también que su crecimiento será discreto, sin que nadie sepa cómo ni cuándo, pero eficaz.

reino-jesucristoLa Iglesia (tú y yo somos la Iglesia) tiene el encargo de predicar y extender el reinado de Jesucristo entre los hombres. Por eso la predicación y la extensión del Reino debe ser el centro de nuestro afán, lo más importante de nuestra vida. Se trata de lograr que Jesucristo reine en tu vida, en el corazón de los hombres, en el seno de los hogares, en las sociedades, en los pueblos. Con esto conseguiremos alcanzar un mundo nuevo en el que reine el amor, la paz y la justicia y la salvación eterna de todos los hombres.

 

¿Cómo reinará Jesucristo en tu vida?

Para lograr que Jesús reine en tu vida, en primer lugar debes conocer a Cristo. La lectura y reflexión de la Palabra de Dios -especialmente el Evangelio-, la oración personal y recibir asiduamente los Sacramentos son los medios por los que podrás conocerlo. De ellos recibirás gracias que irán abriendo cada vez más tu corazón a su amor. Porque se trata de que conozcas a Cristo de una manera experiencial y no sólo teológica.

Acércate a la Eucaristía, que es Dios mismo, para recibir de su abundancia. Ora con profundidad escuchando a Cristo que te habla.

Al conocer a Cristo empezarás a amarlo de manera espontánea, porque Él es toda bondad. Y cuando uno está enamorado se le nota.

El siguiente paso es imitar a Jesucristo. El amor te llevará casi sin darte cuenta a pensar como Cristo, a querer como Cristo y a sentir como Cristo. Empezarás a vivir una vida de verdadera caridad y autenticidad cristiana.

Cuando imites a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podrás experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para ti.

Cuando imites a Cristo conociéndolo y amándolo, entonces podrás experimentar que el Reino de Cristo ha comenzado para ti. Clic para tuitear

Por último, vendrá el compromiso apostólico. Porque inevitablemente llevarás tu amor a la acción de extender el Reino de Cristo a todas las almas mediante obras concretas de apostolado. No te podrás detener. Tu amor comenzará a desbordarse.

como-reinara-jesucristo-en-tu-vidaDedicar tu vida a la extensión del Reino de Cristo en la tierra es lo mejor que puedes hacer, pues Cristo te premiará con una alegría y una paz profundas e imperturbables en todas las circunstancias de la vida.

Proclamar a Cristo Rey de tu vida implica vivir una vida radical. Implica… ¡entregar la vida si es necesario!

Proclamar a Cristo Rey de tu vida implica vivir una vida radical. Implica… ¡entregar la vida si es necesario! Clic para tuitear

Como tantos mártires del siglo XX en México, España, Cuba y otros lugares, que murieron gritando “¡Viva Cristo Rey!” Prefirieron morir antes que negar a Jesús.

Este es nuestro tiempo. Hoy somos nosotros quienes tenemos que extender el Reinado de Jesucristo en los corazones. Ahora nos toca nosotros decir: “¡Viva Cristo Rey!”

¿Estás dispuesto?

Cinco claves para entender el Año Litúrgico

¿No te ha pasado que el año se te ha ido volando? Ya se está acabando este 2017 que parece que acaba de empezar… Ya todo está marcándonos el final del Año Litúrgico con la fiesta de Cristo Rey que se acerca. Luego iniciará el Tiempo de Adviento y el nuevo Ciclo nos traerá una oportunidad renovada de caminar con Jesús el camino de nuestra fe.

Por eso hoy te proponemos refrescar tus conocimientos sobre el Año Litúrgico. ¿Qué es? ¿Cuándo inicia y cuándo acaba? ¿Cuáles son sus tiempos fuertes? ¿Para qué nos lo propone la Iglesia?

Todo esto y mucho más encontrarás en este post. Esperamos te sea de mucha ayuda en la profundización del misterio de Jesús, centro y cumbre de nuestra fe.

 

1. ¿Qué es el Año Litúrgico?

Se llama Año Litúrgico al tiempo que va entre el primer Domingo de Adviento y la fiesta de Cristo Rey. Durante este período la Iglesia celebra entero el misterio de Cristo, desde su nacimiento hasta su última y definitiva venida, llamada Parusía. Por lo tanto podemos decir que el Año Litúrgico es una realidad salvífica. Esto significa que si lo recorremos con fe y amor, Dios saldrá a nuestro paso ofreciéndonos la salvación a través de su Hijo Jesucristo.

En la Carta Apostólica Spiritus et Sponsa, el Papa Juan Pablo II nos dice que el Año Litúrgico es el “camino a través del cual la Iglesia hace memoria del misterio pascual de Cristo y lo revive (n.3).

que-es-el-anio-liturgicoY precisamente “hacer memoria” no es solamente recordar, sino volver a vivir los acontecimientos de la Historia de la Salvación. Esto se hace a través de las fiestas y celebraciones, en las que se conmemoran y actualizan los acontecimientos más importantes del Plan de Salvación. Por eso el Año Litúrgico es un camino de fe que nos adentra y nos invita a profundizar en el Misterio de la Salvación. Un camino de fe para recorrer y vivir el amor de Dios que nos lleva a la salvación.

 

2. Finalidades del Año Litúrgico

Por esto que acabamos de explicar, podemos decir que el Año Litúrgico tiene dos objetivos o finalidades:

  • Una finalidad catequética, porque a través de él puedes aprender los misterios de Cristo (Navidad, Epifanía, Muerte, Resurrección, Ascensión, etc.). El Año Litúrgico celebra el misterio de la salvación en las sucesivas etapas del misterio del amor de Dios, cumplido en Cristo.finalidades-anio-liturgico
  • Una finalidad salvífica, porque en cada momento del Año Litúrgico recibes la gracia especifica de ese misterio que estás viviendo. Por ejemplo, la gracia de la esperanza cristiana y la conversión del corazón para el Adviento; la gracia del gozo íntimo de la salvación en la Navidad; la gracia de la penitencia y la conversión en la Cuaresma; el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte en la Pascua; el coraje y la valentía el día de Pentecostés para salir a evangelizar; la gracia de la esperanza serena, de la honestidad en la vida de cada día y la donación al prójimo en el Tiempo Ordinario, etc. Así puedes apropiarte de los frutos que Cristo nos trae aquí y ahora para nuestra salvación, puedes progresar en la santidad y prepararte para su venida gloriosa o Parusía.

 

3. Tiempos del Año Litúrgico

Como ya dijimos, durante el Año Litúrgico hacemos memoria de los hechos históricos de nuestra salvación. De esta manera en la liturgia estos hechos son actualizados y convertidos, bajo la acción del Espíritu Santo, en fuente de gracia divina, aliento y fuerza para nosotros.

anio-liturgico-memoria-de-salvacionTodos ellos se organizan en diferentes Tiempos Litúrgicos, de acuerdo con alguno de los misterios de la vida de Cristo:

  • Adviento: tiempo de alegre espera, pues llega el Señor. Las grandes figuras del Adviento son: Isaías, Juan el Bautista y María. Con Isaías puedes llenarte de esperanza en la venida de Cristo, que traerá la paz y la salvación. San Juan Bautista te invitará a la penitencia y al cambio de vida para que puedas recibir con el alma ya purificada y limpia al Salvador. Y María, que espera, prepara y realiza el Adviento, será para ti ejemplo de esa fe, esperanza y disponibilidad al plan de Dios en tu vida.
  • Navidad: tiempo en el que se conmemora el nacimiento de Jesús en la Iglesia, en el mundo y en el corazón del hombre. Él te traerá una vez más la salvación, la paz, el amor que trajo hace más de dos mil años. Podrás apropiarte de los mismos efectos salvíficos de su primera venida, en la fe y desde la fe. Basta que tengas el alma bien limpia y purificada, como recomendaba san Juan Bautista durante el Adviento.
  • Epifanía: el día de Reyes es la fiesta de la manifestación y revelación de Dios como luz de todos los pueblos, en la persona de esos reyes de Oriente. Cristo ha venido para todos: Oriente y Occidente, Norte y Sur, Este y Oeste; pobres y ricos; adultos y niños; enfermos y sanos, sabios e ignorantes. Cristo ha venido para ti y para mí…
  • Primer tiempo ordinario: tiempo que va desde Epifanía hasta Cuaresma.
  • Cuaresma: es tiempo de conversión, de oración, de penitencia y de limosna. No se dice ni se canta el Gloria ni el Aleluya. Estos himnos de alegría quedan guardados en el corazón para el Tiempo Pascual. Puedes rezar el Vía Crucis cada día o, al menos, los viernes, para unirte a la Pasión del Señor y en reparación de tus pecados y los de todos los hombres.
  • Pascua: tiempo en que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús, sacándonos de las tinieblas del pecado a la claridad de la luz. Y tú mismo puedes morir junto con Él, para resucitar a una nueva vida, llena de entusiasmo y gozo, de fe y confianza, comprometida en el apostolado.
  • Pentecostés: fiesta en la que se conmemora la venida del Espíritu Santo, para santificar, guiar y fortalecer a su Iglesia y a cada uno de nosotros. El Espíritu volverá a renovar en ti el ansia misionera y te lanzará a llevar el mensaje de Cristo con la valentía y arrojo de los primeros apóstoles y discípulos de Jesús.
  • Segundo tiempo ordinario: tiempo que va después de Pentecostés hasta la fiesta de Cristo Rey.

Durante los tiempos ordinarios del Año Litúrgico no se celebra un aspecto concreto del misterio de Cristo. Se profundiza en los distintos momentos históricos de su vida para que te adentres con Él en la historia de la Salvación.

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4. Efectos del Año Litúrgico

Gracias al Año Litúrgico, las aguas de la redención te cubren, te limpian, te refrescan, te sanan, te curan, aquí y ahora. Continuamente te estás bañando en las fuentes de la Salvación. Y esto se logra a través de los Sacramentos. Es en ellos donde se celebra y actualiza el Misterio de Cristo. Los Sacramentos son los canales, a través de los cuales Dios te da a beber el agua viva y refrescante de la Salvación que brota del costado abierto de Cristo.

efectos-anio-liturgicoPodemos decir en verdad que cada día, cada semana, cada mes vienen santificados con las celebraciones del Año Litúrgico. De esta manera los días y meses de un cristiano no pueden ser tristes, monótonos, anodinos, como si no pasara nada. Al contrario, cada día pasa la corriente de agua viva que mana del costado abierto del Salvador. Quien se acerca y bebe, recibe la salvación y la vida divina, y la alegría y el júbilo de la verdadera liberación interior.

 

5. Los ciclos del Año Litúrgico

El Año Litúrgico está organizado en dos ciclos:

1- Ciclo cristológico: dedicado a Cristo. Se divide a su vez en dos ciclos: el de Navidad, que comienza con el tiempo de Adviento y culmina con la Epifanía, y el Pascual, que se inicia con el miércoles de ceniza, Cuaresma, Semana Santa, Triduo Pascual y culmina con el domingo de Pentecostés.

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2- Ciclo santoral: dedicado a la Virgen y los santos. Cada uno de los santos es una obra maestra de la gracia del Espíritu Santo. Por eso, celebrar a un santo es celebrar el poder y el amor de Dios, manifestados en esa creatura.

Los santos ya consiguieron lo que nosotros deseamos. Este culto es grato a Dios, pues reconocemos lo que Él ha hecho con estos hombres y mujeres que se prestaron a su gracia. “Los santos, –dirá san Atanasio- mientras vivían en este mundo, estaban siempre alegres, como si siempre estuvieran celebrando la Pascua”.

Este culto también es útil a nosotros, pues serán intercesores nuestros en el cielo, para implorar los beneficios de Dios por Cristo. Son bienhechores, amigos y coherederos del Cielo.

Por eso es bueno que los veneres, los ames y le agradezcas a Dios lo que por ellos te viene de Dios. Son para ti modelos a imitar. Si ellos han podido, ¿por qué tú no vas a poder, con la ayuda de Dios?

Sobre todos los santos sobresale la Virgen, a quien honramos con culto de especial veneración, por ser la Madre de Dios. Cristo, antes de morir en la cruz, nos la ha regalado como Madre. Ella es la que mejor ha imitado a su Hijo Jesucristo.

 

Concluyendo

La Iglesia, que es una Madre muy sabia, ha ido estructurando a lo largo de la historia el Año Litúrgico de manera que todos podamos encontrarnos con Cristo y revivir con Él los misterios de la Salvación.

plan-anio-liturgicoPara este nuevo Año Litúrgico que está por comenzar te proponemos este pequeño plan:

  • Haz conscientemente este camino.
  • Recórrelo de la mano de María, vive con Ella los acontecimientos de la vida de su Hijo.
  • Evita las prisas, lo superficial.
  • Interioriza el mensaje.
  • Profundiza los misterios que se van presentando día a día a lo largo del camino.

Verás qué maravillosa experiencia…

El Santo Rosario: la belleza de la simplicidad

El mes de Octubre es para la Iglesia el Mes del Santo Rosario. Precisamente mañana, 7 de octubre, celebramreos esta hermosa fiesta de nuestra Madre, Nuestra Señora del Rosario.

Por eso hoy queremos hablarte de la oración del Santo Rosario para que te vayas familiarizando con ella, y si ya lo rezas, lo hagas con más amor y devoción, y si aún no lo haces, descubras la belleza escondida en su simplicidad.

 

¿Quién inventó el Santo Rosario?

Esta oración tan hermosa surgió hace muchísimos años, alrededor del siglo X, en plena Edad Media. En esa época el centro de la fe eran los monasterios, donde los monjes pasaban sus días entregados a la oración y el trabajo.

La Orden Cluniacense

santo-rosario-orden-cluniacenseEn el año 910 se fundó la Orden Cluniacense, que le dio gran importancia a la oración coral comunitaria. Los monjes que sabían leer y podían recitar fácilmente el Salterio -es decir, los 150 Salmos- se dedicaban a la oración coral. Sin embargo los hermanos legos, que se dedicaban al trabajo manual, eran analfabetos, por lo que no podían acceder a la oración de los Salmos.

Para suplir esta deficiencia comenzaron a recitar, en lugar de los 150 Salmos, un “Salterio” de 150 Padrenuestros al día. Esta piadosa costumbre se fue difundiendo entre otras comunidades religiosas, los sacerdotes y los laicos.

La Orden Cisterciense

En el año 1098 se fundó la Orden Cisterciense, que le daba gran importancia al culto a la Virgen María. Por eso las monjas y monjes cistercienses empezaron a reemplazar algunos Padrenuestros de los 150 que rezaban por “Salutaciones” a la Virgen.santo-rosario-orden-cisterciense

Y es que todavía no se conocía el Avemaría tal como lo rezamos hoy. Solo se decía la primera parte, a la que se llamaba “Salutación del Ángel”, tomada de Lc 1,28-33: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo”. Algunos le añadían la segunda parte del saludo, que son las palabras de Santa Isabel, tomadas de Lc 1,42: “Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre”.

El “Salterio de María”

A lo largo del siglo XII se fue extendiendo la costumbre de rezar 150 Salutaciones en lugar de 150 Padrenuestros, y se agregó al final el nombre de Jesús. Así se creó el “Salterio de María”. Además en este tiempo se empezó a extender el uso de “contadores”, es decir, de rosarios, para poder llevar la cuenta de las Salutaciones que se iban rezando.

Más adelante se estableció la costumbre de meditar un hecho de la vida de Jesús o de María mientras se iban diciendo las Salutaciones. A comienzos del siglo XV se añadió la segunda parte de la oración: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Así fue como poco a poco se fue conformando el rezo del Rosario que todos conocemos, en el que se combinan el recitado de Avemarías con la meditación de pasajes de la vida de Jesús y de su Madre.

Las Órdenes Mendicantes

En el siglo XIV las Órdenes Mendicantes (Franciscanos, Dominicos, Carmelitas y Agustinos) difundieron el rezo del “Salterio de María” en sus predicaciones y entre los laicos que ellos acompañaban espiritualmente.

Especialmente fueron los Dominicos los grandes difusores del Rosario, debido a la conocida tradición de que la Virgen María le entregó a Santo Domingo un rosario pidiéndole que propagara esta oración por el mundo entero. Por eso se considera a este santo como el fundador del Rosario.

santo-rosario-san-pio-vDel Papa San Pío V al Papa San Juan Pablo II

El Papa San Pío V (1504-1572) fijó el modo de rezar el Rosario, organizándolo en tres grupos de cinco misterios: Gozosos, Dolorosos y Gloriosos. En cada misterio se rezan un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria mientras se medita en un pasaje de la vida de Nuestro Señor o de su Madre.

Este mismo Papa, San Pío V, fue quien impulsó a la cristiandad a rezar el Rosario para que María intercediera y los fieles fueran librados de la amenaza turca. El día 7 de octubre de 1571 se libró la Batalla de Lepanto, en la que la armada cristiana venció a la turca a pesar de que esta era muy superior. Por eso fue instituida en esta fecha la fiesta de la Virgen del Rosario.

Ya en nuestros días, en el año 2002, el Papa San Juan Pablo II agregó los misterios Luminosos, completando así el Santo Rosario tal como lo conocemos hoy.

El “cordón umbilical” que te une a tu Madre

Así se expresó el Papa Francisco en la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario el 7 de octubre de 2016: Por muchos aspectos, la oración del Rosario es la síntesis de la historia de la misericordia de Dios que se transforma en historia de salvación para quienes se dejan plasmar por la gracia. Los misterios que contemplamos son gestos concretos en los que se desarrolla la actuación de Dios para con nosotros. Por medio de la plegaria y de la meditación de la vida de Jesucristo, volvemos a ver su rostro misericordioso que sale al encuentro de todos en las diversas necesidades de la vida. La oración del Rosario no nos aleja de las preocupaciones de la vida; por el contrario, nos pide encarnarnos en la historia de todos los días para saber reconocer en medio de nosotros los signos de la presencia de Cristo”.

santo-rosario-cordon-umbilicalCuando rezas el Rosario te encuentras con María, y Ella te lleva de la mano al encuentro de su Hijo Jesús. Y con María y con Jesús puedes ir al encuentro de los hermanos, de los que sufren, de los que te necesitan… Con María y con Jesús puedes mirar de un modo nuevo tu propia vida, las situaciones que te toca vivir, el dolor, la enfermedad, la cruz…

Esta bella oración es como el cordón umbilical que te une a tu Madre, la Virgen María. A través de él recibes de Ella la gracia, la paz, el alimento espiritual, el consuelo, la fortaleza…

Sabes que el bebé cuando está en el vientre crece y se nutre a través del cordón umbilical que lo mantiene unido a su madre. Así también tú puedes crecer espiritualmente si te mantienes unido a tu Madre a través de esta sencilla pero hermosa oración.

 

Un “ritmo” para sintonizar el corazón

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Por eso te invitamos y te exhortamos a adoptar este modo de orar en tu vida. El Rosario no es solo una oración vocal, no se trata solamente de “repetir” Avemarías como si fueras un loro, un periquito que no comprende lo que está diciendo.

Esta repetición rítmica de avemarías irá acompañando el ritmo de tu corazón, el latido de tu amor. Y te ayudará a “sintonizar” tu corazón con el corazón de María para que Ella te conduzca a Jesús.

Y así como dos personas que se aman nunca se cansan de repetirse palabras de amor, así nunca te cansarás de repetirle a tu Madre esas palabras extasiadas del Ángel Gabriel: “¡Llena eres de gracia!”. O el grito gozoso de Santa Isabel: “¡Bendita tú eres…!”

Y ese ritmo irá acompañando también el suave meditar de cada uno de los Misterios de la vida de Jesús. Yesos Misterios iluminarán tus propios misterios, y te ayudarán a comprender tu misma vida, a veces tan difícil, a veces tan marcada por la cruz.

María se irá haciendo así tu compañera de camino, tu guía, tu luz… Le irá dando ritmo a tu propio caminar. Haz la prueba. No pienses: “¡Qué aburrido!” “¡Siempre lo mismo!” Ella va a hablarte. Suavemente se pondrá a tu lado, te hará sentir su presencia, su cariño, su calor de Madre. Te alimentará, te guiará. Sentirás su ternura. Será tu sostén en las horas difíciles. Ya no estarás solo. Tu Madre irá contigo.

Si no sabes cómo rezarlo aprovecha el obsequio que te hacemos, completamente gratis, y descárgate aquí el e-Book sobre el Santo Rosario que hemos hecho especialmente para ti.

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Como siempre lo hacemos, te invitamos a compartir tus experiencias en los Comentarios: ¿Qué significa para ti el Santo Rosario? ¿Lo rezas habitualmente o te cuesta hacerlo? ¿Sientes la presencia de la Virgen María en tu vida?

También puedes compartir esta entrada con tu familia, tus amigos y tus contactos usando los botones de las redes sociales. ¡No te cuesta nada y nos ayudas a evangelizar! Recuerda que la fe crece cuando la compartimos.

¡Que Dios te bendiga!

Te esperamos en la próxima publicación.

¡Feliz cumpleaños, María!

Comienza septiembre y estamos de fiesta. Exactamente 9 meses después de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, la Iglesia nos presenta la Fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María… ¡El cumpleaños de nuestra Mamita del Cielo! ¡Feliz cumpleaños, María!

En la Inmaculada Concepción celebramos el momento en que María es engendrada por sus padres, San Joaquín y Santa Ana, libre de pecado original, limpia, pura, santa, Inmaculada, en previsión de los méritos de Cristo Jesús. Y hoy es la gran fiesta de su nacimiento en este mundo.

 

Si Cristo es la Luz del día, Ella es la Aurora

¿Por qué celebramos con tanto gozo su nacimiento?

Podríamos decir que el nacimiento de María, tanto o más que el de Juan Bautista, es como el preludio de la Salvación, su anticipo, su anuncio.

ella-es-la-auroraAsí como en el comienzo del día, antes de que salga el sol, viene la aurora, así llega María. La aurora es ese primer momento del día: todavía no amanece, todavía la oscuridad llena la tierra, pero hay una claridad que ya va anunciando el amanecer, que va pintando todo con una tenue y sonrosada luz. Los pájaros despiertan, la vida vuelve, todo anuncia el nuevo día.

Así es Ella. Llega María y todo anuncia que ya llega la Salvación, que ya viene Jesús, que el gozo está cerca, que la Redención es nuestra, que este amanecer ya no tendrá ocaso, que Jesús vendrá y que su Salvación, preanunciada por Ella, es real y definitiva.

 

Esperada por los siglos

esperada-por-los-siglosMaría fue anunciada ya en el Paraíso por el mismo Dios cuando le dijo a la serpiente (el Diablo), después que el hombre cometiera el pecado original: Establezco enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia, Él te aplastará tu cabeza, y tú le acecharás el calcañar” (Gn 3,15).

Más tarde fue esperada y anunciada por los profetas, así como fue esperado el Mesías. Miqueas habla de “la que ha de dar a luz” (Mq 5,2), Isaías de “una doncella que está encinta y va a dar a luz un hijo” (Is 7,14).

Su nacimiento es el anuncio de que la salvación esperada por los siglos está por llegar. Ella es quien anuncia la “plenitud de los tiempos”, como dirá San Pablo: “Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva…” (Ga 4,4-5)

 

Donde llega María llega la alegría

Si leemos atentamente los Evangelios podemos ver que cuando María aparece en escena su presencia siempre es fuente de alegría.

Lo vemos especialmente cuando visita a su prima Isabel: “…el niño saltó de gozo en mi seno…” (Lc 1,44) y en las bodas de Caná, cuando gracias a ella Jesús convierte el agua en vino (¡Era mucho vino…! Según los estudiosos, entre 480 y 720 litros!) y alegra la fiesta de unos novios que estaban en problemas (Jn 2,1 y sig).

Donde Ella llega, llega el gozo, la alegría, la plenitud, la salvación, porque Ella siempre anuncia a Jesús, y Jesús es la fuente de todos esos bienes.donde-llega-maria-llega-la-alegria

Por eso hoy, en su cumpleaños, te invitamos: ¡Déjala entrar en tu vida! ¡Permite que entre en tu casa! No le cierres la puerta de tu corazón… Como Aurora que anuncia la plenitud de la Luz, Ella anunciará en tu vida un nuevo amanecer, un nuevo gozo, una esperanza renovada para que puedas levantarte de todas tus penas y soledades y caminar a la luz de Jesús.

¿Te gustaría conocer al Gran Desconocido?

Ya llega Pentecostés y hoy te invitamos a acercarte un poquito a la Persona del Espíritu Santo y a su acción para conocerlo más, aprender a amarlo y a invocarlo en todo momento y así descubrir el gran regalo que la Iglesia ha recibido en esta Fiesta: la presencia y la acción del Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad, Dios mismo, Amor del Padre y del Hijo, Fuego, Viento, Guía, Luz…