NUESTRO CARISMA
Deseamos imitar a Cristo en...
Carisma es el rasgo en el que deseamos asemejarnos con Cristo, nosotras deseamos imitar a Jesucristo, Discípulo perfecto del Padre, imitando también a la Virgen María, primera discípula de Jesús. Discípulo es el que sigue a un maestro para vivir con él y como él y nosotras reconocemos y aceptamos a Jesús como nuestro único Maestro y Señor, a quien escuchamos y seguimos.
Jesús, discípulo del Padre, inauguró un estilo de vida, el cual deseamos vivir. Como discípulo estuvo siempre a la escucha de los secretos de su Padre, y así, contemplándolo, imitándolo y obedeciéndolo, lo complació en todo hasta llegar a la muerte y muerte de cruz.
Nosotras, impulsadas por el Espíritu Santo, deseamos vivir en esa constante escucha, contemplando, imitando y obedeciendo a Jesús para glorificar al Padre, por ello deseamos
Como mujeres buscamos un modelo a imitar y lo tenemos en la Virgen María, nuestra Madre. Y ¿por qué en María? porque María es la discípula perfecta. María encarnó al Verbo y desde ese momento fue Discípula del Verbo.
María al hacerse la esclava del Señor engendra al Verbo y así se hace una con Él. Entra en ese diálogo profundo y al hacerlo, lo escucha, lo contempla, lo imita. Éstas son las actitudes de una discípula, por eso ella es la primera Discípula de Jesús.
Esta misma dinámica deseamos seguir toda Discípula de Jesús, hacernos la esclava de Jesús, entregarle nuestro corazón, nuestra vida, nuestro amor, nuestra voluntad, es decir, todo nuestro ser. Escucharlo cada día, contemplarlo, obedecerlo, y en este proceso hacernos una con Él: cristificarnos (irse transformando en Cristo).
La vida de la Discípula siempre será en función de su Maestro, siempre girará en torno a Él. Será una con Él, un sólo corazón, una sola mente; buscará tener sus deseos, sus anhelos, sus pasiones, sus amores, su voluntad, sus sentimientos y así, al irse configurando con Él, se hará una con Él y se irá convirtiendo en su esposa. Así, vivirá en una triple relación de esclava, discípula y esposa.
Ésta es la esencia o el ser de la Discípula de Jesús, ser esclava, discípula y esposa de Jesús.
Deseamos tener a Jesús como nuestro único Maestro al que cada una escuchará, contemplará, imitará y obedecerá en completa docilidad a su Espíritu, ésto nos ayudará a hacernos una con Él, es decir a cristificarnos.
